Dejar que tu perro olfatee durante el paseo puede ayudarlo a relajarse
Cuando un perro se detiene a oler, recoge información sobre los animales y las personas que pasaron por el lugar. Darle tiempo para explorar a su ritmo estimula su mente y puede ayudarlo a relajarse, especialmente si vive en un entorno urbano.

Para un perro, detenerse frente a un árbol, una planta o un poste es una forma de enterarse de lo que ocurre a su alrededor. A través de los olores recoge información sobre otros animales, las personas que pasaron por allí y los cambios en el entorno. Por eso, darle tiempo para olfatear es una parte valiosa del paseo diario.
Una salida corta puede servir para que haga sus necesidades. Cuando hay tiempo para caminar con calma, el recorrido también ofrece una oportunidad de explorar. Los especialistas en comportamiento canino recomiendan combinar el ejercicio físico con pausas en las que el perro pueda seguir un olor a su ritmo.
Qué descubre tu perro cuando se detiene a oler
El olfato es uno de los sentidos más desarrollados del perro y una de sus principales formas de conocer el entorno. Un poste que para su cuidador parece igual que ayer puede tener rastros nuevos. Detenerse a examinarlos le permite explorar incluso en un recorrido que ya conoce.
Esa oportunidad puede ser especialmente valiosa para los perros que viven en ciudades, donde el acceso a espacios naturales suele ser más limitado. Una pausa en un lugar adecuado les permite aprovechar mejor las salidas cotidianas.
Olfatear estimula la mente y puede reducir la frustración
Explorar olores mantiene al perro ocupado y le permite satisfacer una necesidad natural. Interrumpir cada parada para seguir caminando puede generarle frustración. Darle un margen para explorar, en cambio, puede ayudarlo a relajarse y a prevenir el aburrimiento.
Los especialistas también relacionan la exploración tranquila con una mayor confianza en el entorno. El beneficio está en incorporar esa oportunidad a la rutina, con tiempo suficiente para que el perro pueda investigar sin apuro.
Cómo combinar la caminata con las pausas
Una forma sencilla de hacerlo es alternar tramos de caminata con momentos de exploración supervisada. Si el perro se interesa por un árbol o una zona de césped y el lugar es seguro, se le puede dar tiempo para olfatear antes de retomar el recorrido.
Adaptar el ritmo también puede fortalecer el vínculo con su cuidador: parte de la salida responde a lo que despierta la curiosidad del animal. En el próximo paseo, dejar que termine de explorar ese árbol que siempre lo detiene puede ser un buen comienzo.
Fuente: okdiario