Una médica advierte sobre buscar una pastilla para todo y explica por qué aliviar el dolor no basta
Ana Pérez Ballesta plantea que los medicamentos deben responder a una necesidad concreta y acompañar la recuperación. La especialista cuestiona el reposo prolongado ante determinados dolores de espalda y advierte sobre la duplicación de paracetamol y el uso incorrecto de antiinflamatorios.

La médica Ana Pérez Ballesta advierte que recurrir automáticamente a un medicamento ante cualquier molestia puede desplazar una pregunta importante: qué está pasando y qué necesita realmente el organismo. Su reflexión apunta a una relación con los fármacos centrada en eliminar síntomas cuanto antes.
En una entrevista con AS, la autora de Doctora, una pregunta. Todo lo que tu médico no tiene tiempo de contarte cuestionó esa búsqueda de soluciones inmediatas. También explicó por qué, en situaciones como el dolor lumbar, aliviar las molestias debe acompañar la recuperación y no convertirse en una invitación al reposo prolongado.
La presión por seguir con la rutina favorece las soluciones rápidas
Pérez Ballesta relaciona esta conducta con el deseo de mantener el ritmo cotidiano sin interrupciones. Según explica, muchas personas buscan una pastilla antes de comprender el origen de una molestia y esperan que el síntoma desaparezca para continuar con sus actividades.
La médica también cuestiona la idea de que una consulta solo resulta útil si termina con una receta. Esa expectativa, señala, puede llevar a confundir la atención sanitaria con la prescripción de medicamentos, aunque no todas las situaciones requieran el mismo abordaje.
La fiebre no debe tratarse únicamente para bajar el termómetro
Uno de los ejemplos que menciona es el uso de paracetamol ante la fiebre. La especialista explica que su objetivo debería ser aliviar el malestar o el dolor, en lugar de perseguir una reducción de la temperatura a cualquier costo.
Pérez Ballesta recuerda que la fiebre forma parte de los mecanismos de defensa del organismo. Desde esa perspectiva, plantea que no siempre es necesario medicarla de inmediato y que la decisión debe considerar cómo se encuentra la persona, además del número que muestra el termómetro.
El reposo prolongado puede dificultar la recuperación de la espalda
La doctora señala que, ante el dolor lumbar, es frecuente recurrir a un antiinflamatorio y quedarse descansando. Sin embargo, explica que muchas veces la espalda necesita movimiento y que permanecer durante días en el sofá puede dificultar la recuperación.
Su planteamiento se refiere a evitar que el alivio del dolor termine sosteniendo la inactividad. El movimiento forma parte del tratamiento en las situaciones que describe, por lo que el medicamento debe entenderse como una herramienta dentro de ese proceso.
Aliviar el dolor puede ayudar a recuperar el movimiento
“La medicación nos puede ayudar a aliviar el dolor para facilitar que nos movamos”, resume Pérez Ballesta. La finalidad que destaca es recuperar actividad, en lugar de permanecer inmóvil simplemente porque las molestias se han vuelto menos intensas.
La reflexión pone el foco en el objetivo del tratamiento: mejorar la capacidad de desenvolverse y acompañar la recuperación. Reducir un síntoma puede ser útil, pero no sustituye la comprensión del problema ni las otras medidas que correspondan a cada caso.
Combinar productos puede duplicar el paracetamol sin advertirlo
Otro riesgo señalado por la médica aparece cuando se utilizan varios medicamentos para síntomas diferentes. Un antigripal puede contener paracetamol y, si se añade otro producto con el mismo componente para el dolor, es posible superar la dosis recomendada sin darse cuenta.
El problema es que productos con nombres o indicaciones distintas pueden compartir un principio activo. La advertencia de Pérez Ballesta apunta a esa duplicación inadvertida, que puede pasar desapercibida cuando se toma cada preparado como si fuera completamente independiente.
Los antiinflamatorios también tienen riesgos si se usan mal
La especialista recuerda que los antiinflamatorios pueden provocar problemas digestivos o renales cuando se utilizan incorrectamente. Su uso habitual no los convierte en productos libres de riesgos ni justifica recurrir a ellos automáticamente ante cualquier dolor.
La médica propone revisar esa costumbre de abrir el botiquín como primera respuesta. Entender el síntoma, el propósito del medicamento y su composición ayuda a distinguir entre un alivio necesario y una automedicación que puede añadir problemas a la molestia inicial.
Fuente: Diario AS