Alemania teme seguir el camino de Francia ante el aumento del gasto y la deuda

El economista jefe de Commerzbank advierte que Alemania está debilitando los mecanismos que sostenían su disciplina presupuestaria. Aunque su deuda sigue muy por debajo de la francesa, el aumento del gasto, las dificultades para ejecutar inversiones y la fragmentación política generan preocupación sobre el rumbo de la mayor economía europea.

Alemania está adoptando decisiones fiscales que podrían acercarla a los problemas económicos de Francia, según advierte Jörg Krämer, economista jefe de Commerzbank. Su preocupación apunta al crecimiento del gasto público, al debilitamiento de las restricciones al endeudamiento y a las dificultades políticas para impulsar reformas.

En un análisis recogido por elEconomista, el especialista sostiene que Berlín ha incorporado la costumbre de responder a las crisis con fuertes desembolsos estatales. Aunque ambos países mantienen diferencias importantes, considera que Alemania no debería confiar únicamente en su posición de partida más favorable.

La deuda todavía marca una diferencia importante

Francia se aproxima a una deuda pública equivalente al 120% de su producto interno bruto, mientras que Alemania se sitúa alrededor del 66%, según las cifras citadas en la publicación. Esa distancia sigue ofreciendo a Berlín una mayor capacidad para financiarse.

La presión de los mercados también es distinta. El informe señala que la prima de riesgo francesa llegó a los 145 puntos básicos y que su bono a diez años alcanzó una rentabilidad del 4,85%, frente al entorno del 3,4% del título alemán.

El freno al endeudamiento pierde fuerza

Una de las principales advertencias de Krämer se refiere al freno constitucional a la deuda, conocido como Schuldenbremse. El economista considera que las excepciones y las nuevas autorizaciones de financiación han debilitado de manera sustancial ese mecanismo.

Entre los cambios destaca la autorización de 500.000 millones de euros adicionales de endeudamiento y la exclusión, del cómputo de la regla fiscal, del gasto en defensa que supere el 1% del PIB. El Gobierno presenta esa financiación como una vía para modernizar infraestructuras y reforzar la seguridad.

Las inversiones generan dudas sobre su ejecución

El problema, según los analistas citados, también pasa por la capacidad de convertir los recursos disponibles en obras. CaixaBank Research advierte que la inversión pública en infraestructuras sigue descendiendo, pese al aumento del endeudamiento previsto para ese fin.

El servicio de estudios plantea la posibilidad de que parte de los fondos esté financiando otras partidas. Se trata de una preocupación sobre su destino y ejecución, que podría afectar a la credibilidad fiscal si el aumento de la deuda no se traduce en las inversiones anunciadas.

Más ayudas para responder a las crisis

Krämer cuestiona la creciente utilización del presupuesto como respuesta a las dificultades económicas. Cita las ayudas de la pandemia y las medidas para amortiguar el encarecimiento energético, incluidas las rebajas de impuestos sobre los carburantes.

Según los datos de Eurostat recogidos en el artículo, el gasto público alemán representó el 50,5% del PIB en 2025, frente al 43,5% de 2007. A ello se suman las presiones derivadas del envejecimiento, las pensiones y las dificultades de una industria que atraviesa procesos de reducción de empleo.

Las previsiones apuntan a un mayor déficit

Los analistas de BNP Paribas citados en la información prevén que el déficit alemán pase del 3% del PIB en 2025 al 4% en 2026 y al 4,2% en 2027. También proyectan un aumento gradual del coste de los intereses.

En ese escenario, la deuda alcanzaría el 69,7% del PIB en 2027. Son previsiones que reflejan el deterioro esperado de las cuentas, cuyo resultado dependerá de la evolución económica y de las decisiones presupuestarias.

La fragmentación política complica las reformas

La coalición de democristianos y socialdemócratas conserva una mayoría parlamentaria estrecha, pero sus diferencias económicas dificultan los acuerdos. Para Commerzbank, esa situación limita los avances en reformas consideradas necesarias para recuperar competitividad y contener las presiones fiscales.

CaixaBank también advierte que una mayor fragmentación podría retrasar decisiones sobre industria, energía y presupuesto. La preocupación es que Alemania pierda capacidad para corregir sus desequilibrios, mientras el gasto y las necesidades de financiación continúan aumentando.

Fuente: elEconomista.es

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