Caída del pelo: identificar la causa es clave antes de elegir un tratamiento

La pérdida capilar puede ser hereditaria, hormonal, autoinmune o transitoria. En el Día Mundial de la Alopecia, especialistas explican qué cambios requieren atención y por qué una misma terapia no funciona para todos los casos.

Encontrar pelo en el cepillo o la almohada no siempre indica una enfermedad. Según la Mayo Clinic, perder entre 50 y 100 cabellos diarios suele formar parte del recambio normal. La consulta es aconsejable cuando la caída persiste, aumenta visiblemente o deja zonas con menor densidad.

En el marco del Día Mundial de la Alopecia, que se conmemora cada 7 de octubre, la dermatóloga Leisa Molinari destaca la importancia de conocer el origen del problema. El diagnóstico permite diferenciar una pérdida transitoria de una alopecia y elegir un tratamiento adecuado.

La genética y las hormonas pueden causar una caída progresiva

La alopecia androgenética está vinculada con factores hereditarios y hormonales. En los hombres suele afectar la línea frontal y la parte superior de la cabeza; en las mujeres puede manifestarse con menor volumen, afinamiento general y un ensanchamiento de la raya central.

El proceso ocurre cuando los folículos producen cabellos cada vez más finos y con una etapa de crecimiento más corta. Para evaluar el cuadro, el dermatólogo puede revisar antecedentes familiares, medicamentos, enfermedades y posibles alteraciones hormonales, incluido el síndrome de ovario poliquístico en algunas mujeres.

El estrés o una enfermedad pueden provocar efluvio telógeno

Una caída intensa y generalizada puede corresponder a un efluvio telógeno. Puede aparecer después de una enfermedad, cirugía, fiebre, estrés, postparto o pérdida importante de peso, cuando un cambio en el organismo altera el ciclo del cabello.

En estos casos, el folículo puede conservar su capacidad de producir pelo. La evolución depende de la causa: algunas pérdidas se revierten espontáneamente y otras requieren tratamiento. Durante la evaluación también puede ser necesario descartar anemia, déficit de hierro o alteraciones de la tiroides.

Los parches sin cabello requieren una evaluación temprana

La alopecia areata es una enfermedad autoinmunitaria en la que el sistema inmunitario ataca los folículos. Suele producir zonas redondas o irregulares sin pelo y puede afectar el cuero cabelludo, las cejas, la barba y otras partes del cuerpo.

Algunas personas presentan picazón, ardor o dolor antes de la caída. Los parches, la pérdida de cejas, el enrojecimiento, la descamación y los cabellos quebrados justifican una consulta temprana, porque también pueden estar relacionados con infecciones u otras enfermedades.

Los tratamientos dependen de cada diagnóstico

El minoxidil puede utilizarse en algunas alopecias, de forma tópica o, en pacientes seleccionados, por vía oral con seguimiento médico. Su objetivo es prolongar la etapa de crecimiento y mejorar el grosor de los cabellos existentes.

El plasma rico en plaquetas busca estimular folículos que siguen activos. Los láseres de baja intensidad o fraccionados pueden incorporarse como complemento en determinados casos, pero, según Molinari, no sustituyen los tratamientos de primera línea cuando estos son necesarios.

Los suplementos no sirven para todas las pérdidas capilares

Los suplementos tienen un papel claro cuando existe una deficiencia nutricional o metabólica confirmada. Aunque el hierro, el zinc, las proteínas y las vitaminas participan en la salud del cabello, su consumo no constituye una solución general para cualquier tipo de caída.

Tomarlos sin una evaluación puede retrasar la identificación de la causa, advierte el texto. Por eso, la elección entre suplementos, medicamentos u otras opciones debe partir del diagnóstico y del estado de los folículos.

La menopausia también puede modificar la densidad del pelo

Durante la perimenopausia y la menopausia pueden cambiar el grosor, el volumen y el crecimiento del cabello. La dermatóloga Cecilia Navarro Tuculet explica que, en mujeres predispuestas, puede aparecer una pérdida por miniaturización, con pelo más fino y mayor visibilidad del cuero cabelludo.

El dermatólogo Dante Surachi señala que la disminución de estrógenos puede coincidir con una mayor sensibilidad de los folículos a los andrógenos. La consulta permite distinguir entre diferentes causas de caída y establecer qué tratamiento puede resultar útil y qué expectativas son razonables.

Fuente: Infobae

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