Giuseppina vive aislada en las montañas de Italia sin teléfono y duerme con 16 mantas

Giuseppina vive sola en una pequeña casa del valle de Valseriana, en el norte de Italia, donde mantiene una rutina sin teléfono, radio, televisión ni electrodomésticos. Aunque está jubilada, continúa con sus tareas ganaderas y asegura que utiliza hasta 16 mantas para dormir durante las noches frías.

En una pequeña vivienda del valle de Valseriana, en la provincia italiana de Bérgamo, Giuseppina mantiene una forma de vida alejada de la tecnología y de las grandes ciudades.

La mujer, que está jubilada, vive sola y conserva costumbres vinculadas al trabajo rural. Su historia fue recogida por The Pillow, un canal de YouTube creado por jóvenes italianos que recorren distintos lugares para conocer otras maneras de vivir.

Durante la visita, Giuseppina explicó cómo organiza sus días, enfrenta las bajas temperaturas y encuentra compañía en los animales que la rodean.

Una casa sin teléfono ni electrodomésticos

Giuseppina no tiene teléfono, radio ni televisión. Según contó, nunca sintió la necesidad de incorporar esos dispositivos a su vida.

Su casa tampoco dispone de electrodomésticos y la chimenea es su única fuente de calor. Incluso prescinde del frigorífico, porque considera que las bajas temperaturas del lugar le permiten conservar los alimentos.

La mujer asegura que, durante los meses más fríos, la temperatura dentro de la vivienda puede llegar a los 13 grados bajo cero.

Hasta 16 mantas para enfrentar las noches frías

El frío condiciona especialmente sus noches. Para mantenerse abrigada mientras duerme, Giuseppina utiliza hasta 16 mantas al mismo tiempo.

Pese a esas condiciones, afirma estar acostumbrada a su entorno y continúa con su rutina en la montaña. También asegura que nunca ha dormido fuera de su casa.

La mujer contó que tampoco ha viajado en avión, debido al miedo que le provoca la velocidad.

Sigue trabajando aunque está jubilada

La jubilación no puso fin a sus actividades diarias. Giuseppina continúa ocupándose de su explotación ganadera y cada año cría un ternero que posteriormente vende.

Ese ingreso complementa su pensión de jubilación. Entre sus tareas habituales están cortar leña, recoger estiércol y buscar hojas secas y madera en la montaña.

Su día a día sigue ligado al cuidado de los animales y al trabajo necesario para mantener la vivienda.

Se siente más cómoda con los animales

Durante la entrevista, Giuseppina explicó que está más acostumbrada a convivir con animales que con personas y que no disfruta de las multitudes.

“La gente no es para mí”, expresó. También señaló que ver a muchas personas la marea y la hace sentirse débil.

En cambio, encuentra compañía en sus gallinas, varios gatos y un perro, con los que comparte su vida cotidiana.

Un hogar ligado a su infancia

Aunque ahora vive sola, su historia en ese lugar comenzó cuando era niña. Entonces compartía la casa con sus padres y sus dos hermanas.

Con el paso de los años, sus familiares dejaron de estar presentes en su entorno hasta que quedó sola. Para sobrellevar esa soledad, comenzó a llenar la vivienda de muñecos y juguetes.

Los calendarios y relojes le permiten mantener una referencia de los días y las horas en una rutina marcada por las tareas rurales, el frío y la compañía de sus animales.

Fuente: Diario as

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