El BRICS enfrenta sus divisiones internas en una cumbre marcada por las guerras
Los líderes del bloque se reunirán en Nueva Delhi en medio de los conflictos en Ucrania y Medio Oriente y de las tensiones entre Estados Unidos y China. India intentará preservar su autonomía estratégica y evitar que el grupo adopte una postura abiertamente antioccidental.

Los líderes de los países que integran el BRICS se reunirán en Nueva Delhi mientras las guerras en Ucrania y Medio Oriente y la rivalidad entre Estados Unidos y China ponen a prueba la unidad del grupo.
India, como país anfitrión, buscará mantener el equilibrio entre sus relaciones con China y Rusia y sus crecientes alianzas con Estados Unidos y otras potencias occidentales.
Entre los principales asistentes estarán el presidente ruso, Vladimir Putin; el mandatario chino, Xi Jinping, y el presidente iraní, Masoud Pezeshkian.
Un bloque con 11 integrantes
El nombre BRICS surgió de las iniciales de Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica, los miembros que conformaron originalmente la agrupación.
Desde entonces, el grupo se expandió hasta reunir a 11 países que representan aproximadamente la mitad de la población mundial y una parte importante de la producción económica, energética y de recursos.
Sin embargo, su ampliación también dejó más expuestas las diferencias políticas, económicas y diplomáticas entre sus integrantes.
Irán y Ucrania dividen al grupo
Los conflictos relacionados con Irán y Ucrania ocuparán un lugar central en la cumbre y podrían mostrar nuevamente las dificultades del BRICS para adoptar posiciones comunes.
Irán forma parte del bloque ampliado, mientras Rusia continúa siendo uno de sus miembros con mayor influencia. China mantiene vínculos estrechos con ambos gobiernos.
India, en cambio, conserva relaciones con Rusia e Irán, pero también profundizó sus alianzas con Estados Unidos y Europa.
Intereses regionales contrapuestos
El BRICS incluye países que compiten por influencia dentro de sus respectivas regiones.
India y China mantienen una rivalidad estratégica, mientras Irán y Arabia Saudita sostienen intereses diferentes en Medio Oriente. Egipto y Etiopía también arrastran sus propias disputas regionales.
Praveen Donthi, analista sénior del International Crisis Group, señaló que el denominado Sur Global no constituye una entidad homogénea y que esa diversidad dificultará cualquier intento de gestionar o mediar en los conflictos.
India mantiene su equilibrio con Rusia
La guerra en Ucrania ya evidenció los límites de la política exterior india.
Nueva Delhi mantuvo sus acuerdos energéticos y de defensa con Moscú mientras fortalecía su relación estratégica con Washington.
Ante el conflicto, India evitó alinearse completamente con cualquiera de las partes y defendió de manera constante el diálogo y la diplomacia.
El conflicto con Irán plantea otro desafío
Las tensiones entre Irán y Estados Unidos generan un escenario similar dentro del BRICS.
China y Rusia respaldaron a Teherán en diferentes foros internacionales, mientras India adoptó una posición más cautelosa.
Arabia Saudita y los Emiratos Árabes Unidos, también vinculados con el bloque ampliado, mantienen intereses propios y relaciones complejas con el Gobierno iraní.
Una oportunidad para dialogar con China
Para India, la cumbre también representa una oportunidad para avanzar en su relación con China.
Los vínculos entre ambos países mejoraron después del aumento de las tensiones fronterizas registrado en 2020, aunque Pekín continúa siendo el principal rival estratégico de Nueva Delhi.
La visita de Xi Jinping será la primera del presidente chino a la capital india en siete años y podría fortalecer el acercamiento diplomático, aunque todavía existen pocas señales de una recuperación amplia en las relaciones comerciales.
India no quiere un bloque antioccidental
Nueva Delhi buscará evitar que el BRICS se transforme en una alianza explícitamente enfrentada con Occidente.
India fortaleció durante los últimos años sus relaciones con Estados Unidos, Israel, Japón, Australia y Europa, sin abandonar sus históricos vínculos con Rusia.
Su objetivo es preservar una política exterior autónoma que le permita participar en un grupo no occidental y, al mismo tiempo, mantener abiertas sus alianzas con las principales potencias occidentales.
El BRICS busca depender menos del dólar
Otro tema central será la intención de reducir la dependencia del dólar estadounidense.
Los países miembros analizan mecanismos para aumentar el comercio en sus propias monedas y desarrollar sistemas de pago menos vinculados con las instituciones financieras controladas por Occidente.
La propuesta ganó fuerza por las sanciones aplicadas contra Rusia, aunque sustituir al dólar resulta difícil debido a su importancia dentro del comercio y las finanzas internacionales.
Diferencias económicas frenan los avances
Los integrantes del BRICS utilizan monedas y sistemas financieros diferentes y no comparten las mismas prioridades económicas.
Mahesh Sachdev, diplomático indio retirado, explicó que el objetivo no debería entenderse como una confrontación directa con el dólar.
Según sostuvo, los países buscan reducir su exposición a un sistema financiero que puede utilizarse como instrumento de presión política.
La influencia dependerá de resultados concretos
La ampliación otorgó al BRICS un mayor peso internacional, pero su relevancia dependerá de la capacidad de sus miembros para acordar medidas prácticas.
El grupo reclama reformas en las instituciones financieras globales, una mayor representación de las naciones en desarrollo y alternativas a los sistemas dominados por Occidente.
Sin embargo, sus integrantes continúan discrepando sobre la manera de conseguir esos cambios.
El desafío de mantener unido al bloque
Los especialistas consideran que el BRICS necesita mayor coordinación para evitar que sus cumbres queden reducidas a declaraciones y fotografías oficiales.
El éxito podría medirse mediante avances graduales, como mantener unido al grupo ampliado, mejorar las relaciones entre India y China y profundizar la cooperación comercial y financiera.
La cumbre también permitirá comprobar si el bloque puede ofrecer una plataforma útil a los países en desarrollo sin obligarlos a elegir entre Occidente y las potencias no occidentales.
Fuente: EL PAÍS