Huawei enfrenta en Nueva York un juicio por presunta conspiración criminal
La Fiscalía acusa a la empresa china y a tres subsidiarias de mantener durante 20 años un esquema que incluyó robo de tecnología, uso indebido del sistema financiero y colaboración con proyectos de vigilancia en Irán. La compañía negó la existencia de una política criminal corporativa.

Un tribunal federal de Brooklyn comenzó el juicio contra Huawei Technologies por presunta conspiración para delinquir.
El Departamento de Justicia de Estados Unidos acusa a la compañía china y a tres de sus subsidiarias de mantener durante dos décadas un patrón de actividades ilegales en diferentes países y mercados.
Huawei rechazó los cargos y aseguró que no existió un plan criminal promovido desde la dirección de la empresa.
Dos décadas de presuntos delitos
El abogado del Departamento de Justicia Taylor Stout presentó las acusaciones ante el jurado durante la apertura del proceso.
La Fiscalía sostiene que Huawei robó tecnología a compañías estadounidenses, utilizó indebidamente el sistema financiero del país y colaboró con proyectos de vigilancia digital en Irán.
Según la acusación, estos hechos no fueron episodios aislados, sino parte de una conducta deliberada y sostenida durante aproximadamente 20 años.
Una acusación asociada al crimen organizado
Los cargos se encuadran en la figura estadounidense conocida como racketeering, utilizada para perseguir esquemas delictivos continuos y organizados.
Para conseguir una condena, la Fiscalía deberá demostrar que las diferentes conductas atribuidas a Huawei formaban parte de una misma conspiración corporativa.
La aplicación de esta figura a una compañía de su tamaño convierte el proceso en uno de los juicios penales más complejos contra una empresa extranjera en Estados Unidos.
Huawei rechaza un plan corporativo
El abogado defensor Brian Heberlig sostuvo que el caso fue construido a partir de anécdotas y actuaciones individuales de algunos empleados.
“No hubo un plan para delinquir”, afirmó ante el jurado.
La defensa destacó que Huawei cuenta con aproximadamente 200.000 trabajadores distribuidos en 170 países y argumentó que los actos de unas pocas personas no pueden atribuirse automáticamente a toda la organización.
La defensa cuestionará a los testigos
Heberlig anticipó que intentará desacreditar algunos testimonios presentados por los fiscales al considerar que podrían estar motivados por viejos resentimientos.
También se refirió al caso de un empleado que fotografió el producto de una empresa rival durante una feria comercial.
Según el abogado, Huawei despidió inmediatamente al trabajador y ese episodio no demuestra la existencia de una conspiración empresarial.
Un testimonio sobre vigilancia en Irán
El primer testigo de la Fiscalía fue Parham Baheshti, un ciudadano estadounidense de origen iraní que tuvo contacto con Huawei mientras trabajaba para ampliar el acceso a internet en zonas alejadas de Irán.
Baheshti declaró que comenzó a entregar información al Gobierno estadounidense sobre sus vínculos comerciales con la empresa china.
Según su testimonio, Huawei presentó en 2009 una propuesta destinada a analizar el comportamiento en internet de los usuarios iraníes.
Una propuesta que despertó sospechas
Baheshti explicó que inicialmente buscaba llevar conectividad a pequeñas ciudades, pero su percepción cambió durante una reunión con representantes de la compañía.
“No parecían interesarse en eso. Tenían su propia agenda”, aseguró ante el tribunal.
El testigo calificó como indignante la propuesta de vigilancia digital y abandonó Irán en 2011, después de recibir información de que estaba siendo investigado.
Huawei tiene restringido el mercado estadounidense
Huawei es uno de los mayores proveedores mundiales de infraestructura para redes de telefonía móvil y también fabrica teléfonos y otros dispositivos electrónicos.
Sin embargo, tiene prohibido vender equipos a operadores de telecomunicaciones en Estados Unidos debido a preocupaciones de seguridad nacional.
Canadá y Reino Unido adoptaron restricciones similares después de las advertencias realizadas por Washington sobre la participación de la compañía en las redes 5G.
Los cargos comenzaron en 2019
El Departamento de Justicia presentó las primeras acusaciones penales contra Huawei en enero de 2019 y posteriormente amplió el caso.
Durante la primera Administración de Donald Trump, Estados Unidos aumentó la presión sobre la empresa e instó a sus aliados a excluirla de sus redes de quinta generación.
El Gobierno chino calificó esas acciones como una forma de acoso económico y sostuvo que Washington utilizó la seguridad nacional como pretexto para perjudicar a compañías de China.
Una empresa que también apuesta por los chips
Ante las restricciones impuestas en distintos mercados, Huawei amplió su actividad hacia la fabricación de semiconductores.
Esta estrategia coincide con el fuerte crecimiento de la demanda de procesadores utilizados para desarrollar sistemas de inteligencia artificial.
Mientras mantiene su expansión tecnológica internacional, la compañía enfrenta ahora un juicio que podría extenderse durante varias semanas y que todavía no tiene una fecha prevista de conclusión.
Fuente: Infobae