Los drones de Ucrania golpean el corazón económico de Rusia y Putin admite pérdidas millonarias
Vladímir Putin admitió que los ataques ucranianos provocaron pérdidas cercanas a USD 25.000 millones. Refinerías, centros logísticos, exportaciones agrícolas, bancos y aeropuertos aparecen entre los sectores más afectados.

Vladímir Putin reconoció que la campaña ucraniana de ataques con drones de largo alcance provocó pérdidas equivalentes a cerca del 1% del Producto Bruto Interno de Rusia.
La cifra representa aproximadamente USD 25.000 millones. Aunque el mandatario calificó el impacto como “no crítico”, su declaración fue el primer reconocimiento concreto del costo económico de la ofensiva.
Ucrania ya no concentra sus operaciones exclusivamente en objetivos militares. Sus ataques también alcanzan infraestructura energética, centros logísticos, puertos y aeropuertos.
Las refinerías reciben el golpe más fuerte
Un análisis publicado por The Wall Street Journal señala que el mayor impacto se produjo en las refinerías de petróleo.
Según datos de la consultora Energy Aspects citados por el diario, el procesamiento de crudo ruso cayó de cinco millones de barriles diarios en agosto del año pasado a 3,8 millones durante el mismo mes de este año.
La reducción comenzó a sentirse en las estaciones de servicio, donde numerosos conductores enfrentan dificultades para conseguir combustible.
Rusia tuvo que importar combustible
Una aplicación colaborativa para localizar estaciones con nafta disponible se convirtió en una de las más descargadas del país.
Rusia también comenzó a importar combustible desde India, pese a encontrarse entre los mayores productores de petróleo del mundo.
El Gobierno relajó los estándares de calidad para incorporar la producción de refinerías antiguas y prohibió las exportaciones de diésel para aumentar la oferta interna.
El precio de la nafta subió un 19%
Las estadísticas oficiales muestran que el precio de la nafta aumentó un 19% desde el inicio del año.
La suba representa una nueva dificultad para el Banco Central ruso, que intenta reducir una inflación anual cercana al 6%.
Ese nivel continúa por encima de la meta oficial del 4% y complica cualquier intento de aliviar la política monetaria.
Centros logísticos bajo ataque
Otro de los sectores golpeados es el comercio electrónico. Desde julio se registraron más de 30 ataques contra instalaciones logísticas de Wildberries y Ozon.
Ambas compañías se encuentran entre las principales plataformas de ventas en línea de Rusia.
Los bombardeos provocaron incendios y destruyeron mercadería perteneciente a miles de pequeños comerciantes que utilizaban esos depósitos.
Pérdidas superiores a USD 10.000 millones
La consultora moscovita Data Insight calcula daños directos por más de USD 10.000 millones en el comercio electrónico.
También estima que podrían perderse al menos USD 12.000 millones adicionales en ventas durante el próximo año.
Según el informe, pequeños vendedores difundieron videos en redes sociales para pedir ayuda después de perder la totalidad de sus inventarios.
La preocupación llega a los bancos
El daño sufrido por las grandes plataformas comenzó a inquietar al sistema financiero ruso.
El banco estatal VTB, principal acreedor de Wildberries por una suma de entre USD 6.000 millones y USD 7.000 millones, registró una caída superior al 25% en sus acciones durante el año.
La entidad alcanzó un mínimo histórico en la Bolsa de Moscú a finales de agosto.
Los rusos prefieren guardar efectivo
Durante el segundo trimestre, los ciudadanos retiraron de los bancos más dinero del que depositaron, una situación que no se había registrado anteriormente.
El Banco Central relacionó ese comportamiento con los cortes preventivos de internet móvil aplicados cuando las autoridades detectan drones ucranianos.
Las interrupciones dificultan los pagos digitales y llevan a numerosas personas a conservar efectivo para sus operaciones cotidianas.
Las exportaciones agrícolas se desploman
Los ataques también alcanzaron terminales portuarias y buques de carga ubicados en el mar Negro y el mar de Azov.
Según el análisis, estas operaciones frenaron parte de las exportaciones rusas de trigo y cebada desde julio.
La consultora SovEcon calculó que las ventas externas de trigo cayeron más del 50% interanual durante agosto, hasta registrar su nivel más bajo desde 2010.
Los productores enfrentan una situación inédita
La reducción de las exportaciones generó un excedente de trigo dentro de Rusia y provocó una caída de los precios pagados a los productores.
La situación contrasta con el mercado internacional, donde el cereal cotiza cerca de su mayor nivel en tres años.
La región de Rostov, considerada uno de los principales centros agrícolas del país, declaró el estado de emergencia. SovEcon advirtió sobre una posible ola de quiebras en el sector.
Casi mil cierres de aeropuertos en un mes
La aviación también siente el impacto de la ofensiva. Los aeropuertos rusos cerraron temporalmente en 993 ocasiones durante agosto por la detección de drones cerca de las pistas.
La cifra fue casi cinco veces superior a la registrada seis meses antes, según la firma de seguridad aérea Osprey Flight Solutions.
Cada cierre provoca cancelaciones, demoras, desvíos y mayores costos para las compañías que todavía mantienen vuelos hacia Rusia.
Zelensky eleva la presión
El presidente ucraniano, Volodímir Zelensky, advirtió que el espacio aéreo ruso podría quedar prácticamente cerrado si continúan los ataques.
Su mensaje estuvo dirigido a las aerolíneas no occidentales que todavía operan en el país y a las compañías responsables de asegurarlas.
La estrategia busca aumentar el costo económico de la guerra para Moscú mediante ataques capaces de alterar el funcionamiento cotidiano de sectores estratégicos.
Un daño que Rusia ya no puede ocultar
El reconocimiento de Putin confirma que la campaña de drones dejó de producir únicamente daños aislados.
La ofensiva ya afecta el abastecimiento de combustible, las ventas digitales, el sistema financiero, las exportaciones agrícolas y el transporte aéreo.
Aunque el Kremlin insiste en que las pérdidas no ponen en riesgo la economía, el impacto de USD 25.000 millones muestra que la guerra comienza a sentirse cada vez más lejos del frente de batalla.
Fuente: Infobae