Una masa récord de sargazo cruza el Atlántico y amenaza al Caribe
El Gran Cinturón de Sargazo alcanzó 33,6 millones de toneladas en junio, la segunda cifra más alta desde que existen registros satelitales. En mar abierto sirve de refugio para numerosas especies, pero su acumulación costera reduce el oxígeno y libera gases peligrosos.

Una gigantesca concentración de sargazo se extiende desde las costas de África occidental hasta el Caribe y el golfo de México.
Aunque desde el espacio parece una sola mancha marrón, está formada por miles de parches y líneas de algas. En conjunto constituyen el Gran Cinturón de Sargazo del Atlántico.
El segundo mayor registro de la historia
En junio de 2026, la masa alcanzó 33,6 millones de toneladas métricas, según estimaciones del Laboratorio de Oceanografía Óptica de la Universidad del Sur de Florida.
La cifra convierte a 2026 en el segundo año con mayor presencia de sargazo desde que comenzaron las mediciones satelitales. El volumen quedó solo un 10% por debajo del récord de 2025.
La cantidad total disminuyó a 25,5 millones de toneladas en julio, pero las llegadas continuaron afectando al Caribe, las Antillas y Florida.
El Caribe alcanzó cifras nunca vistas
La reducción global respecto del año anterior no evitó que algunas zonas marcaran máximos históricos.
El Caribe oriental concentró nueve millones de toneladas, mientras el occidental llegó a 3,6 millones.
En el golfo de México se contabilizaron cinco millones de toneladas, casi el doble de su récord mensual anterior.
Un ecosistema necesario en mar abierto
El sargazo no representa una amenaza mientras permanece disperso en alta mar. En esas condiciones funciona como un bosque flotante que alimenta y protege a numerosas especies.
Peces juveniles, tortugas, cangrejos, camarones, aves e invertebrados encuentran refugio y alimento entre las algas.
La Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos lo considera un hábitat esencial para distintos animales del Atlántico.
La amenaza comienza cerca de la costa
El problema aparece cuando millones de toneladas llegan juntas a zonas poco profundas y cubren amplias superficies.
Las acumulaciones impiden el paso de la luz que necesitan los corales y los pastos marinos para sobrevivir.
Cuando las algas mueren, las bacterias encargadas de descomponerlas consumen el oxígeno del agua. Este proceso puede crear zonas con niveles muy bajos o completamente carentes de oxígeno.
Peces y organismos pueden morir asfixiados
La falta de oxígeno pone en peligro a los peces y a los animales que viven en el fondo marino.
Un ecosistema que resulta beneficioso en aguas abiertas puede convertirse así en una trampa mortal cuando queda concentrado cerca de las costas.
La llegada masiva también modifica las condiciones del agua y afecta a hábitats ya vulnerables.
Gases tóxicos en las playas
Después de permanecer unas 48 horas acumulado en tierra, el sargazo puede liberar sulfuro de hidrógeno y amoníaco.
El sulfuro de hidrógeno es un gas tóxico y corrosivo que se reconoce por su fuerte olor a huevo podrido.
Durante 2018, Martinica y Guadalupe registraron 11.402 casos de exposición aguda relacionados con estos gases, según datos citados por la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos.
Cómo se calcula su peso desde el espacio
El Observatorio de la Tierra de la NASA elaboró un mapa mediante información recogida por el instrumento OCI del satélite PACE.
El sensor reconoce el sargazo porque su estructura vegetal y su clorofila reflejan más radiación infrarroja cercana que el agua que lo rodea.
Los algoritmos calculan la superficie cubierta dentro de cada píxel y transforman esa información en una estimación de biomasa húmeda.
Un sistema con más de 200 bandas espectrales
El instrumento OCI utiliza más de 200 bandas espectrales para diferenciar el sargazo de otros organismos flotantes.
Esta precisión evita algunas de las confusiones que podían producirse con tecnologías anteriores y permite confeccionar mapas casi todos los días.
Sin embargo, los satélites todavía no pueden indicar con exactitud qué playa recibirá las algas. El destino final depende de los vientos, las corrientes marinas y la forma de cada costa.
Las causas no tienen una única explicación
Una investigación publicada en Nature Geoscience señala que las grandes concentraciones se alimentan parcialmente del fósforo procedente de aguas profundas.
También intervienen bacterias capaces de fijar nitrógeno. Esto indica que el crecimiento no puede atribuirse a una sola fuente de contaminación que pueda eliminarse fácilmente.
La complejidad del fenómeno dificulta la creación de una solución capaz de frenar su expansión en todo el Atlántico.
Convertirlo en productos tiene límites
El sargazo puede utilizarse para fabricar biocombustibles, fertilizantes, materiales de construcción y productos cosméticos.
Sin embargo, al llegar a las playas suele estar mezclado con arena, plásticos y organismos muertos. También acumula sales y puede contener concentraciones problemáticas de arsénico.
Retirarlo antes de que toque tierra conserva mejor la materia prima y reduce los daños, pero puede arrastrar peces y tortugas que viven entre las algas.
Una escala difícil de controlar
Ninguna planta industrial puede procesar con facilidad 33,6 millones de toneladas distribuidas a lo largo de un océano.
El sargazo tampoco es simplemente basura ni una materia prima capaz de resolver por sí sola el problema.
Se trata de un ecosistema flotante que creció hasta superar la capacidad de las costas del Caribe y el golfo de México para recibirlo sin sufrir graves consecuencias.
Fuente: Gizmodo