Animales híbridos se multiplican y ponen en riesgo ecosistemas vulnerables

El deshielo, la alteración de los hábitats y la convivencia entre fauna silvestre y doméstica favorecen nuevos cruces en Canadá, Escocia e Italia. Su reproducción podría modificar poblaciones enteras y dificultar la conservación de especies vulnerables.

Los cruces entre animales silvestres y domésticos, o entre especies que antes ocupaban territorios diferentes, aumentaron durante las últimas décadas en Canadá, Escocia e Italia.

La transformación del entorno, la actividad humana y el cambio climático favorecen encuentros que antes eran menos frecuentes. Algunos híbridos pueden reproducirse, extender sus genes y desplazar progresivamente a las poblaciones salvajes.

El deshielo favorece la aparición del grolar

En el Ártico canadiense fue identificado el grolar, también llamado pizzly, un híbrido nacido del cruce entre un oso polar y un grizzly.

El primer ejemplar fue reconocido durante la década de 2000, después de que un cazador abatiera a un animal de apariencia inusual. Los análisis de ADN confirmaron posteriormente su origen híbrido.

Desde entonces, otros ejemplares aparecieron principalmente en las islas Banks y Victoria, dentro del archipiélago ártico canadiense.

Osos obligados a compartir territorio

El retroceso del hielo marino empuja a los osos polares hacia el sur, mientras los grizzlies avanzan cada vez más hacia el norte.

La expansión territorial de ambas especies aumenta las posibilidades de contacto y reproducción. Registros indican que los grizzlies llegaron hasta los 72 grados de latitud norte.

Una investigación identificó cuatro híbridos de primera generación y otros cuatro descendientes de cruces posteriores con grizzlies. Todos estaban vinculados con una misma hembra de oso polar.

Un animal con características de ambos osos

El grolar reúne características físicas y de comportamiento de sus dos progenitores. Puede medir hasta 2,4 metros erguido y pesar entre 300 y 400 kilos.

También puede nadar hasta 50 kilómetros sin detenerse y presenta una alimentación adaptable.

Es capaz de perseguir caribúes, pescar salmones o capturar focas sobre las superficies heladas.

Los híbridos pueden seguir reproduciéndose

A diferencia de muchos animales híbridos, los grolares son fértiles. Investigadores de la Universidad de Alaska detectaron individuos de segunda y tercera generación.

Esta capacidad reproductiva dificulta el manejo de las poblaciones y abre interrogantes sobre su clasificación y protección legal.

El fenómeno también puede representar un riesgo para las personas. En 2019, un ejemplar destruyó varios refugios y atacó a dos personas en Alaska.

El oso polar enfrenta un futuro incierto

La reducción del hielo marino continúa siendo una de las amenazas más graves para la supervivencia del oso polar.

Un estudio proyectó una alta probabilidad de que su población mundial disminuya más del 30% durante unas tres generaciones, hacia mediados de siglo.

La aparición de híbridos se suma así a los problemas que ya enfrenta la especie por la pérdida acelerada de su hábitat.

Escocia pierde la identidad genética de sus gatos monteses

El gato montés europeo estuvo presente antiguamente en toda Gran Bretaña, pero su situación actual es crítica.

En Escocia quedarían entre 30 y 430 ejemplares. Además de la caza y la pérdida territorial, ahora enfrenta el cruce continuo con gatos domésticos y asilvestrados.

Este proceso comenzó hace aproximadamente 60 años y sus descendientes fértiles siguieron reproduciéndose entre sí.

Un cambio considerado irreversible

La reproducción entre gatos monteses y domésticos generó las denominadas “manadas híbridas”.

Según los especialistas, actualmente ya no existirían en Escocia ejemplares completamente puros. La herencia genética original fue diluyéndose durante varias generaciones.

Los científicos consideran que revertir este proceso a gran escala resulta casi imposible una vez que los genes domésticos se extienden dentro de toda la población.

Los análisis visuales ya no son suficientes

Muchos híbridos conservan una apariencia muy similar a la de los gatos monteses, por lo que no pueden distinguirse únicamente mediante su aspecto.

Los investigadores necesitan realizar estudios genéticos para determinar el origen de cada ejemplar.

También existe preocupación por posibles cambios de conducta, como una menor desconfianza hacia las personas y una mayor adaptación a espacios urbanizados.

Más presión sobre otras especies

Los gatos monteses y sus descendientes híbridos cazan numerosos animales pequeños, incluidos algunos grupos amenazados.

Esta presión reduce los recursos disponibles y puede debilitar todavía más a poblaciones que ya se encuentran dispersas.

La hibridación no solo afecta la identidad genética del gato montés, sino que también puede alterar el equilibrio de todo su entorno.

Los cruces entre perros y lobos avanzan en Italia

Otro caso se registra en el valle de Susa, al norte de Italia. Desde 2020, los especialistas siguen a un híbrido de perro y lobo conocido como “el rubio”.

El animal tuvo al menos dos camadas en pocos años. A partir de un solo ejemplar, los investigadores detectaron posteriormente varias manadas híbridas.

La velocidad de su reproducción encendió las alarmas sobre la posible expansión de estos genes dentro de las poblaciones salvajes.

La presencia humana aumenta el contacto

El riesgo de cruces crece en zonas con fuerte actividad humana, donde los perros que viven en libertad entran con mayor facilidad en territorios ocupados por lobos.

Los descendientes pueden reproducirse y dispersarse dentro de las manadas salvajes.

El fenómeno ya está presente en casi todos los países europeos donde existen lobos y continúa aumentando.

Europa debate cómo actuar

La principal preocupación es que los genes de perros domésticos alteren progresivamente el patrimonio del lobo europeo, una especie que ya se encuentra en una situación vulnerable.

Los cruces también podrían modificar sus características físicas y su comportamiento con el paso de las generaciones.

Austria, Suiza y Eslovenia permiten abatir algunos ejemplares híbridos, mientras otros países optan por estudiarlos. El debate continúa abierto ante un fenómeno que plantea difíciles decisiones para la conservación de la biodiversidad.

Fuente: Infobae

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