Carme Noguera cumple 112 años y revela las claves de su longevidad
La catalana atribuye su longevidad a una vida normal, sin dietas especiales ni fórmulas misteriosas. Fue enfermera durante la Guerra Civil española y hoy figura entre las personas de mayor edad del mundo.

Carme Noguera acaba de cumplir 112 años y su historia vuelve a despertar una pregunta que fascina a millones de personas: ¿cuál es el secreto para vivir tanto tiempo?
Su respuesta no incluye dietas especiales, suplementos ni rituales misteriosos. Según explicó, simplemente comió, durmió y trabajó como cualquier otra persona.
Nació el 22 de agosto de 1914 en Olot, provincia de Girona, y actualmente es reconocida como la mujer de mayor edad de Cataluña.
Una vida sin fórmulas secretas
Carme reside con una de sus hijas en Taradell, una localidad de aproximadamente 7.000 habitantes situada en la provincia de Barcelona.
Al hablar de su longevidad, evita presentarla como el resultado de una fórmula extraordinaria. Su explicación se apoya en los hábitos cotidianos y en una vida marcada por el trabajo y la familia.
Su testimonio recuerda que alcanzar una edad tan avanzada depende de numerosos factores y no puede reducirse a una única receta.
Enfermera durante la Guerra Civil
Uno de los capítulos más importantes de su vida comenzó en 1933. Con apenas 19 años, se trasladó a Barcelona para integrar la primera promoción de la Escuela de Enfermería de la Generalitat.
Realizó su formación en el Hospital Clínic, institución que quedó en el centro de la atención de heridos cuando comenzó la Guerra Civil española en 1936.
Carme trabajó desde los primeros días del conflicto y atendió a personas con lesiones graves. Entre sus recuerdos permanece el caso de un hombre alcanzado por una bala que atravesó el colchón con el que intentaba protegerse.
Una vida bajo vigilancia
La rutina de las enfermeras estaba sometida a estrictas medidas de seguridad debido al conflicto.
Un soldado las acompañaba durante los recorridos entre la residencia y el hospital. Tampoco tenían permiso para caminar libremente por Barcelona.
Pese al peligro y las restricciones, Carme continuó ejerciendo su profesión y asistiendo a quienes llegaban heridos.
Una maleta llena de papas
Aunque ella no sufrió hambre gracias a la protección recibida por parte de la Generalitat, su familia enfrentó las carencias provocadas por la guerra.
En una ocasión viajó desde Barcelona hasta Olot llevando una maleta llena de papas para ayudar a sus padres.
La escena quedó entre sus recuerdos más significativos y refleja las dificultades que atravesaron muchas familias españolas durante aquellos años.
Una nueva etapa familiar
Carme continuó trabajando como enfermera hasta 1951, cuando contrajo matrimonio y comenzó una nueva etapa de su vida.
Formó una familia con tres hijos. Con el paso de los años también llegaron dos nietas y un bisnieto.
Más de siete décadas después de dejar la enfermería, su historia profesional continúa siendo una parte fundamental de su identidad.
Entre las personas más longevas del mundo
Según el portal especializado LongeviQuest, al cumplir 112 años Carme tenía solamente unas 70 personas por delante en la clasificación mundial de longevidad.
El Instituto de Estadística de Cataluña informó que durante el primer semestre de 2026 vivían en la región 3.139 personas de 100 años o más.
Dentro de ese grupo, Carme ocupa el primer lugar como la mujer de mayor edad de Cataluña.
Su encuentro con Maria Branyas
Su historia también quedó vinculada a Maria Branyas, quien murió en 2024 a los 117 años y llegó a ser reconocida como la persona viva más longeva del mundo.
Ambas mujeres se conocieron después de haber superado los 100 años, un encuentro extraordinario entre dos representantes de una generación excepcional.
Más de un siglo de historia
Carme Noguera atravesó guerras, transformaciones sociales, avances médicos y cambios tecnológicos que modificaron profundamente la vida cotidiana.
Fue enfermera, esposa, madre, abuela y bisabuela. Su recorrido no está marcado por una fórmula milagrosa, sino por la experiencia de haber vivido y trabajado durante más de un siglo.
Al cumplir 112 años, resume su longevidad con la misma sencillez con la que cuenta su historia: comió, durmió y trabajó como cualquier otra persona.
Por Francisca Segovia / Desde Nueva York para el mundo entero