El celular se convierte en el nuevo campo de batalla entre padres e hijos

El psicoterapeuta Alberto Pellai advierte que limitar el uso de celulares y videojuegos puede provocar reacciones extremas en algunos preadolescentes. El especialista recomienda acompañamiento familiar y alternativas fuera de las pantallas.

Las discusiones familiares entre padres y preadolescentes cambiaron. Los pedidos para salir con amigos, regresar más tarde o utilizar una moto fueron reemplazados por conflictos relacionados con el celular, las tabletas y los videojuegos.

El psicoterapeuta italiano Alberto Pellai, especialista en desarrollo infantil y adolescente, advierte que el tiempo frente a las pantallas se ha convertido en uno de los principales motivos de tensión dentro de los hogares.

Reacciones extremas ante los límites

Según Pellai, algunos jóvenes responden de manera desproporcionada cuando sus padres retiran un dispositivo o restringen su uso. En los casos más graves, pueden aparecer agresiones, amenazas de autolesión y crisis que requieren asistencia médica.

El especialista compara estas conductas con un síndrome de abstinencia, debido a que la conexión digital permanente activa circuitos cerebrales relacionados con otros procesos de dependencia.

Acompañar en lugar de limitarse a prohibir

Pellai no plantea eliminar por completo la tecnología. Su propuesta es que los adultos funcionen como un puente entre el entorno digital y la vida cotidiana, ofreciendo alternativas concretas al uso de las pantallas.

Una salida al aire libre, un juego de mesa o una actividad compartida pueden facilitar la desconexión. Quitar el dispositivo sin ofrecer otra opción puede intensificar el enfrentamiento y dificultar la adaptación.

Un comportamiento que puede revertirse

El cerebro adolescente conserva una gran plasticidad, por lo que estos patrones pueden modificarse. Sin embargo, el proceso requiere paciencia, acompañamiento constante y límites sostenidos por parte de la familia.

El objetivo no es demonizar la tecnología, sino enseñar a utilizarla de manera equilibrada y evitar que ocupe todo el espacio destinado al descanso, las relaciones personales y otras actividades.

El impacto del uso temprano de las redes

Investigaciones realizadas en Estados Unidos con niños de entre nueve y trece años encontraron una relación entre el uso temprano de redes sociales y un menor rendimiento posterior en pruebas de lectura, memoria y lenguaje.

Los estudios también vincularon ese contacto precoz con conflictos familiares, problemas de sueño y situaciones de ciberacoso durante los primeros años de la adolescencia.

Una nueva realidad para las familias

La negociación entre padres e hijos se trasladó de la calle a las pantallas. Reconocer este cambio permite intervenir antes de que una discusión cotidiana se transforme en una crisis dentro del hogar.

Para Pellai, establecer límites sigue siendo necesario, pero debe hacerse con diálogo, alternativas reales y una presencia familiar constante.

Por Francisca Segovia | Desde Nueva York para el mundo entero

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