Irán desafía el Día D económico de Estados Unidos y lo califica como una señal de derrota

Teherán consideró que la nueva campaña de aislamiento anunciada por Washington demuestra el fracaso de Estados Unidos. El secretario del Tesoro, Scott Bessent, confirmó sanciones secundarias contra países y entidades que mantengan relaciones formales o informales con Irán, incluida China.

Irán minimizó la amenaza estadounidense de aplicar un “Día D económico” contra el país y aseguró que la medida representa una admisión de derrota por parte de Washington.

La expresión elegida por la administración de Donald Trump hace referencia al desembarco aliado en Francia durante la Segunda Guerra Mundial y busca transmitir la magnitud de la nueva ofensiva.

El objetivo declarado de Estados Unidos es aumentar el aislamiento de Teherán y presionar a todos los países que todavía mantienen relaciones económicas con el régimen iraní.

Teherán rechaza la presión estadounidense

La respuesta iraní se produjo pocas horas antes de que Washington explicara el alcance de su nueva campaña económica.

Teherán intentó restar importancia a la amenaza y presentó la decisión como una muestra de que Estados Unidos no consiguió alcanzar sus objetivos mediante otras formas de presión.

La nueva ofensiva amplía el conflicto económico y busca alcanzar no solamente a Irán, sino también a las empresas y gobiernos que continúan relacionándose con el país.

Estados Unidos anuncia nuevas sanciones

El secretario del Tesoro, Scott Bessent, anunció una nueva ronda de sanciones contra países y entidades que se nieguen a cortar sus vínculos con Irán.

Las medidas abarcarán relaciones formales e informales y estarán dirigidas contra quienes Washington considere facilitadores del régimen.

Bessent advirtió que las consecuencias alcanzarán tanto a aliados como a adversarios de Estados Unidos.

China también queda bajo amenaza

Entre los países mencionados se encuentra China, uno de los actores señalados por mantener relaciones económicas con Teherán.

La advertencia implica que Washington podría aplicar sanciones secundarias contra entidades extranjeras, aunque no pertenezcan directamente al sistema iraní.

El objetivo es elevar el costo de cualquier operación con Irán y reducir los canales utilizados para mantener su actividad económica.

Washington promete utilizar todo su poder

Bessent utilizó un tono especialmente duro al presentar las nuevas medidas.

El secretario del Tesoro afirmó que los países y entidades que continúen ayudando a Irán quedarán expuestos “al alcance de todo el poder estadounidense”.

La amenaza busca obligar a gobiernos, bancos y compañías internacionales a elegir entre conservar sus vínculos con Teherán o mantener el acceso al sistema estadounidense.

Una ofensiva contra relaciones formales e informales

Las sanciones no se limitarán a los acuerdos comerciales reconocidos oficialmente.

Estados Unidos también pretende actuar contra las redes informales que permitan a Irán sostener sus operaciones económicas y evitar las restricciones vigentes.

La amplitud del anuncio aumenta la incertidumbre para empresas y países que todavía mantienen algún tipo de relación con la economía iraní.

La guerra económica entra en otra etapa

Washington pretende transformar el aislamiento de Irán en una estrategia global, ejerciendo presión sobre terceros países.

Teherán, por su parte, intenta presentar las nuevas sanciones como una señal de debilidad y no como una amenaza capaz de modificar su postura.

El enfrentamiento abre una nueva fase en la disputa entre ambos gobiernos, con consecuencias potenciales para sus aliados, socios comerciales y adversarios en todo el mundo.

Fuente: LA VANGUARDIA

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