Estados Unidos abre una ruta secreta para sacar petróleo por el estrecho de Ormuz

Entre 15 y 20 petroleros atraviesan cada noche un canal cercano a la costa de Omán bajo coordinación militar estadounidense, según una publicación de Axios. El operativo permite movilizar unos 10 millones de barriles diarios y cuenta con protección aérea ante posibles ataques iraníes.

El Ejército de Estados Unidos estableció discretamente un corredor marítimo en el estrecho de Ormuz para facilitar el transporte de millones de barriles de petróleo hacia los mercados internacionales.

La operación lleva varias semanas en funcionamiento, pero sus detalles no habían sido difundidos públicamente, según una información exclusiva publicada por Axios.

El operativo utiliza un canal ubicado al sur del estrecho, cerca de la costa de Omán, y cuenta con protección militar frente a posibles ataques iraníes.

Hasta 20 petroleros cruzan cada noche

Entre 15 y 20 buques petroleros ingresan o abandonan el estrecho durante la noche por la ruta establecida.

El corredor permite transportar actualmente unos 10 millones de barriles de petróleo por día, aproximadamente la mitad del volumen que circulaba antes del comienzo de la guerra.

En algunas jornadas recientes, el movimiento habría alcanzado entre 15 y 20 millones de barriles diarios.

El operativo también permite ingresar al golfo Pérsico

La misión estadounidense no se limita a escoltar embarcaciones cargadas de crudo hacia aguas internacionales.

Las Fuerzas Armadas también ayudan a petroleros vacíos a entrar desde el mar Arábigo hasta el golfo Pérsico.

Una vez dentro, los buques recogen petróleo en los puertos de los países de la región y regresan por el mismo corredor hacia aguas abiertas.

Esta organización permite mantener activo el abastecimiento desde las terminales petroleras pese a las tensiones militares en el estrecho.

Una fuerza de tarea coordina los cruces

El operativo es coordinado por una fuerza de tarea con sede en Fort Bragg, Carolina del Norte.

La unidad trabaja con países aliados del Golfo para preparar diariamente las listas de embarcaciones autorizadas a utilizar la ruta.

Los petroleros son organizados en diferentes horarios según ingresen o salgan del golfo Pérsico.

Durante el recorrido siguen las instrucciones del Ejército estadounidense para evitar cruces desordenados y reducir su exposición a posibles ataques.

Aviones de combate protegen a los buques

Los barcos navegan por el canal meridional bajo la protección de aeronaves de combate de la Fuerza Aérea estadounidense.

La cobertura busca defenderlos ante posibles ataques iraníes con drones o misiles de crucero.

Según los funcionarios citados, la operación comenzó después de una campaña de dos semanas del Mando Central de Estados Unidos contra los sistemas iraníes de radar y vigilancia marítima.

Esos ataques habrían reducido la capacidad de Teherán para controlar con precisión los movimientos dentro del estrecho.

Irán conserva una capacidad limitada

Irán todavía puede vigilar parcialmente la zona mediante radares reconstruidos y embarcaciones rápidas pertenecientes a la Guardia Revolucionaria.

Sin embargo, la reducción de sus sistemas de seguimiento dificultaría la identificación exacta de los buques.

Por ese motivo, algunos ataques iraníes con drones y misiles se dirigirían de forma general hacia las rutas marítimas.

Estados Unidos afirmó haber derribado durante esta semana ocho drones y dos misiles de crucero lanzados por Irán.

Trump asegura tener el control total

Donald Trump elevó su discurso sobre el estrecho de Ormuz y afirmó que Estados Unidos ya posee el “control total” de la vía marítima.

Según el mandatario, ningún barco atraviesa actualmente el paso sin autorización de Washington.

Trump incluso planteó la posibilidad de incorporar el estrecho como territorio estadounidense después de una eventual derrota de Irán.

Una ruta estratégica para la energía mundial

El estrecho de Ormuz está situado entre Irán y Omán y constituye una de las principales rutas mundiales para el transporte de petróleo y gas.

Su ubicación permite conectar los puertos del golfo Pérsico con el mar Arábigo y los mercados internacionales.

Cualquier bloqueo o interrupción en esa zona puede reducir el suministro y provocar un aumento de los precios internacionales de la energía.

Por ese motivo, el control de la navegación se convirtió en uno de los puntos principales de la guerra entre Washington y Teherán.

Las negociaciones siguen estancadas

La operación se conoce después de que venciera, el 17 de agosto, el plazo de 60 días acordado por Estados Unidos e Irán para mantener un cese permanente de las operaciones militares.

Las negociaciones permanecen estancadas y el estrecho continúa siendo uno de los principales obstáculos para alcanzar un acuerdo.

Mientras persiste la tensión, Estados Unidos sostiene el flujo de petróleo mediante un corredor protegido que busca reducir el impacto de la guerra sobre los mercados internacionales.

Fuente: EL UNIVERSO

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