La construcción del salón de Trump avanza mientras la Corte Suprema define su futuro

La Administración Trump pidió a la Corte Suprema autorización para continuar las obras del nuevo salón de baile de la Casa Blanca, que incluyen un complejo militar subterráneo. El proyecto avanza con jornadas de hasta 20 horas mientras persiste una disputa sobre la necesidad de contar con el aval del Congreso.

La construcción del nuevo salón de baile de la Casa Blanca y de un complejo militar subterráneo continúa avanzando a gran velocidad mientras la Administración de Donald Trump espera una decisión de la Corte Suprema que podría determinar el futuro del proyecto.

Las obras se desarrollan en el espacio que anteriormente ocupaba el Ala Este y se encuentran en medio de una batalla judicial sobre los límites de la autoridad presidencial y la necesidad de obtener autorización del Congreso.

Una construcción que avanza 20 horas al día

El proyecto llegó a un nivel de ejecución que el Gobierno considera difícil de revertir. Una de las razones es el tipo de cemento utilizado para determinadas estructuras subterráneas.

Según el procurador general John Sauer, se trata de un material extremadamente resistente, similar al utilizado en plantas de energía nuclear, impermeable y prácticamente imposible de retirar una vez instalado.

El Fondo Nacional para la Conservación Histórica sostiene que alrededor de 250 personas trabajan en el proyecto durante 20 horas al día, los siete días de la semana.

La Corte Suprema tiene la última palabra

El tribunal de apelaciones del Distrito de Columbia había establecido que el bloqueo de las obras entraría en vigor el 21 de agosto. La Administración Trump acudió entonces de urgencia a la Corte Suprema para intentar mantener activa la construcción.

El caso quedó en manos del presidente del máximo tribunal, John Roberts, encargado de atender las solicitudes de emergencia procedentes del Circuito del Distrito de Columbia.

La organización dedicada a la conservación histórica pide que se mantenga la paralización y argumenta que el presidente no cuenta con autoridad unilateral para ejecutar una obra de esta magnitud sin aprobación expresa del Congreso.

Un búnker de cinco pisos bajo tierra

Aunque inicialmente la atención estuvo centrada en el salón de baile, el Gobierno sostiene ahora que el proyecto también tiene una importancia estratégica para la seguridad nacional.

Debajo del edificio está prevista la construcción de un complejo militar equivalente a cinco pisos subterráneos, equipado con columnas y vigas diseñadas para resistir impactos de misiles.

Los planes incluyen además un refugio antibombas, un hospital, instalaciones militares de carácter secreto y un puerto para drones en el techo destinado a reforzar la protección de la Casa Blanca y sus alrededores.

Un proyecto de 400 millones de dólares

La obra tiene un costo estimado de 400 millones de dólares, que según Trump serán aportados por donantes privados.

El Fondo Nacional para la Conservación Histórica demandó al Gobierno después de la demolición del Ala Este en octubre de 2025. Los tribunales inferiores consideraron posteriormente que el presidente excedió su autoridad al impulsar el proyecto sin el aval correspondiente.

Sin embargo, las diferentes apelaciones permitieron que parte de los trabajos continuara mientras avanzaba la disputa judicial.

El Gobierno defiende su autoridad

La Administración argumenta que el Congreso ya otorgó anteriormente a los presidentes facultades para renovar, proteger y reforzar la seguridad de la Casa Blanca y sus inmediaciones.

La organización demandante sostiene lo contrario y considera que una transformación de estas dimensiones necesita una autorización específica del Poder Legislativo.

También señala que una eventual paralización del salón de baile no impediría continuar con el búnker, al considerar que la infraestructura militar constituye el principal argumento de seguridad nacional presentado por el Gobierno.

El 21 de agosto marca una fecha clave

La próxima instancia decisiva será el 21 de agosto, fecha prevista para la entrada en vigor del bloqueo ordenado por el tribunal de apelaciones si la Corte Suprema no interviene antes.

La decisión determinará si Trump puede continuar con la totalidad del proyecto mientras se resuelve el litigio o si deberá frenar parte de una construcción que ya avanza a un ritmo acelerado en el corazón de la Casa Blanca.

Fuente: EL PAÍS

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