A qué edad un gato se considera mayor y qué cuidados necesita

Las guías veterinarias consideran que los gatos ingresan oficialmente en la categoría senior después de los 10 años. Sin embargo, desde los siete pueden necesitar controles preventivos más frecuentes para detectar cambios en su salud.

Determinar cuándo un gato entra en la vejez no siempre resulta sencillo. Durante mucho tiempo se consideró que los siete años marcaban el comienzo de esta etapa, pero el envejecimiento puede variar entre los animales.

Las guías de la American Association of Feline Practitioners y la American Animal Hospital Association dividen la vida felina en diferentes etapas. Los gatos de uno a seis años son adultos jóvenes y entre los siete y diez se consideran adultos maduros.

La etapa senior comienza a los 10 años

Según esta clasificación, un gato pasa oficialmente a la categoría senior después de cumplir 10 años. El veterinario Ken Lambrecht coincide con este criterio.

Sin embargo, muchos profesionales comienzan a reforzar los controles desde los siete años. El objetivo es identificar tempranamente cualquier cambio relacionado con el envejecimiento o alguna enfermedad.

Los cambios no siempre son normales

La veterinaria Jamie Lovejoy explica que la edad puede producir alteraciones en la movilidad, el peso, el apetito y la capacidad para realizar algunas actividades.

No obstante, un cambio repentino en el comportamiento no debe atribuirse automáticamente a la vejez. También puede ser una señal de dolor o de un problema de salud que necesita atención veterinaria.

La alimentación requiere mayor atención

Aunque un gato de ocho años conserve su apariencia y sus hábitos, sus músculos, huesos y órganos pueden comenzar a funcionar de manera más lenta.

Existen alimentos especialmente formulados para gatos senior. Algunos contienen menos calorías para prevenir el sobrepeso, que puede perjudicar las articulaciones y dificultar la movilidad.

Estas fórmulas también suelen incluir nutrientes como la taurina, necesaria para diferentes funciones del organismo. La alimentación debe ajustarse a las necesidades particulares de cada animal.

Los gatos suelen esconder el dolor

Una de las dificultades para reconocer enfermedades felinas es que los gatos tienden a ocultar el dolor. Problemas como la artritis pueden avanzar sin que el animal muestre molestias de manera evidente.

Dejar de saltar, permanecer acostado durante más tiempo, reducir los juegos o modificar sus rutinas pueden ser señales de algún problema. También conviene observar cualquier pérdida de apetito o cambio en el uso del arenero.

Problemas frecuentes en la etapa senior

Los gatos mayores pueden desarrollar dolor articular o artritis. La rigidez al caminar, la pérdida de interés por el juego y la dificultad para subir a lugares elevados son algunas señales.

Las enfermedades renales también aparecen con frecuencia durante esta etapa. Beber más agua, orinar con mayor frecuencia, perder peso o cambiar el apetito requieren atención.

Algunos animales pueden presentar alteraciones cognitivas. La desorientación, los maullidos fuera de horario, los cambios en el sueño o la confusión también deben ser consultados con un veterinario.

Un descanso cómodo y accesible

Las molestias articulares pueden dificultar que el gato encuentre una posición adecuada. Una cama cálida, tranquila y acolchada puede mejorar su descanso.

El lugar debe ser accesible y no exigir grandes saltos. También puede ser necesario colocar el agua, la comida y el arenero en zonas que el animal alcance con facilidad.

El aseo puede necesitar ayuda

Algunos gatos reducen su acicalamiento cuando envejecen, especialmente si sienten dolor o tienen dificultades para moverse.

Cepillarlos con frecuencia ayuda a mantener el pelaje en buenas condiciones y disminuye la cantidad de pelo que ingieren. Además, puede convertirse en un momento agradable de contacto con la mascota.

La actividad física sigue siendo importante

Un gato mayor puede tener menos energía, pero no debería abandonar completamente el movimiento. La actividad moderada ayuda a conservar la movilidad y evita una vida demasiado sedentaria.

Los juegos deben adaptarse a sus capacidades y no exigir movimientos bruscos. Ante cualquier cambio persistente, pérdida de peso o señal de dolor, lo recomendable es consultar con un veterinario.

Fuente: okdiario

WP Radio
WP Radio
OFFLINE LIVE
Scroll al inicio