El hábito de pocos minutos que ayuda a combatir el cansancio en la oficina
Una investigación de la Universidad de Queensland encontró que combinar descansos breves con una organización activa de las tareas puede favorecer la energía, la motivación y la sensación de control durante la jornada laboral.

Levantarse del escritorio, caminar unos minutos, estirar el cuerpo o conversar brevemente con un compañero puede parecer una interrupción sin importancia. Sin embargo, estas pequeñas acciones podrían ayudar a recuperar energía y mantener la motivación durante la jornada laboral.
Una investigación de la Universidad de Queensland analizó el impacto de las llamadas micropausas y encontró que sus beneficios pueden ser mayores cuando se combinan con estrategias de organización del trabajo.
Qué son las micropausas laborales
También conocidas como microbreaks, son descansos muy breves que pueden durar desde algunos segundos hasta varios minutos y no necesariamente requieren abandonar el lugar de trabajo.
Mirar por la ventana, respirar profundamente, caminar, estirarse o mantener una conversación corta son algunos ejemplos. El objetivo es interrumpir momentáneamente la exigencia continua antes de retomar las actividades.
Cinco hábitos que pueden ayudar durante la jornada
Los investigadores identificaron diferentes acciones sencillas que pueden incorporarse al trabajo cotidiano para gestionar mejor la energía.
1. Levantarse y caminar unos minutos. Una caminata breve permite alejarse temporalmente del escritorio, activar el cuerpo y regresar a las tareas con mayor energía.
2. Conversar brevemente con un compañero. Un intercambio corto puede servir para desconectarse momentáneamente de una actividad intensa y recuperar motivación.
3. Reorganizar las tareas pendientes. Revisar prioridades y ajustar la lista de actividades puede aumentar la sensación de control y disminuir el estrés provocado por la carga de trabajo.
4. Realizar pequeños estiramientos. Mover brazos, cuello o espalda durante unos segundos ayuda a aliviar la tensión física sin necesidad de abandonar el puesto.
5. Revisar los avances. Detenerse un momento para pensar qué se logró y cuáles son los próximos pasos puede reforzar la motivación y recuperar el sentido de propósito.
Descansar no necesariamente significa producir menos
Uno de los principales puntos de la investigación cuestiona la idea de que detenerse algunos minutos necesariamente perjudica la productividad.
Los resultados indican que los trabajadores pueden combinar actividades destinadas a recuperarse con otras enfocadas en organizar el trabajo, incluso dentro de una misma hora.
La clave estaría precisamente en esa combinación. Tomar una micropausa y, al mismo tiempo, gestionar activamente las tareas produjo los mayores niveles de energía, motivación y sensación de control entre los patrones estudiados.
Pocos trabajadores utilizan la estrategia más efectiva
Los investigadores analizaron más de 600 horas de trabajo y encontraron que solamente el 6% incluyó el patrón que combinaba activamente los descansos con estrategias de organización.
Además, alrededor del 25% de los empleados pudo ser clasificado como estratega efectivo, es decir, personas que utilizan regularmente métodos beneficiosos para administrar su energía.
Esto significa que una gran parte de los trabajadores todavía pasa largas jornadas sin aprovechar estas pequeñas interrupciones como herramienta para gestionar el cansancio.
El estudio también observó respuestas físicas
Para realizar la investigación, trabajadores de oficina utilizaron monitores de frecuencia cardíaca y respondieron pequeñas encuestas a lo largo de sus jornadas.
De esta manera, los investigadores pudieron analizar tanto indicadores fisiológicos como la percepción que los propios participantes tenían sobre su energía, motivación y productividad.
Los mejores resultados aparecieron entre quienes adoptaron estrategias activas, especialmente cuando combinaron pausas restaurativas con planificación y organización.
Un cambio sencillo dentro de las empresas
Los resultados también plantean un desafío para los empleadores. La investigación considera que las organizaciones pueden proporcionar herramientas e información que permitan a sus trabajadores gestionar mejor su energía.
No se trataría simplemente de promover más descansos, sino de incorporar pequeñas estrategias que permitan recuperarse, organizarse y continuar trabajando con mayor concentración.
La conclusión resulta sencilla: trabajar durante horas sin interrupciones no necesariamente es la mejor manera de mantener el rendimiento. A veces, levantarse, caminar unos minutos, estirarse o reorganizar lo pendiente puede ser suficiente para volver al escritorio con más energía.
Fuente: Infobae