Llevaron cinco gatos para eliminar una plaga y terminaron provocando un desastre ecológico en una isla
Cinco gatos fueron introducidos en la Isla Marion en 1949 para controlar una plaga de ratones. Décadas después, los felinos se convirtieron en una amenaza para las aves nativas y, tras su erradicación, los roedores volvieron a multiplicarse, obligando a lanzar un nuevo plan de control en 2026.

En 1949, cinco gatos domésticos fueron llevados a la Isla Marion, un territorio subantártico administrado por Sudáfrica, con el objetivo de controlar una creciente población de ratones que afectaba una estación meteorológica.
Sin embargo, los felinos encontraron un entorno sin depredadores naturales y comenzaron a reproducirse rápidamente. En pocas décadas, la población alcanzó cerca de 2.000 ejemplares, alterando por completo el equilibrio del ecosistema.
Las aves se convirtieron en sus principales presas
Aunque inicialmente fueron introducidos para cazar ratones, los gatos descubrieron que las aves marinas eran una presa mucho más fácil.
Especies como los petreles y el albatros errante, que durante miles de años evolucionaron sin mamíferos depredadores, construían sus nidos directamente en el suelo y no contaban con mecanismos de defensa frente a los felinos. Como consecuencia, sus poblaciones comenzaron a disminuir de forma alarmante.
La erradicación de los gatos abrió un nuevo problema
Ante el impacto ambiental, Sudáfrica inició en 1977 un amplio programa para eliminar a los gatos salvajes. La estrategia incluyó control biológico mediante el virus de la panleucopenia felina, además de campañas de captura y caza.
El proceso se extendió durante varios años hasta que, en 1991, fue eliminado el último gato de la isla.
Sin embargo, la desaparición de los felinos permitió que los ratones volvieran a multiplicarse sin control, generando un nuevo desequilibrio ecológico.
Los ratones ahora amenazan a las aves
Con el paso del tiempo, los investigadores comprobaron que los ratones también comenzaron a atacar huevos, polluelos e incluso aves adultas heridas, convirtiéndose nuevamente en un riesgo para la fauna local.
Para enfrentar este problema, las autoridades sudafricanas lanzarán durante 2026 un plan de erradicación de roedores mediante la distribución aérea de cebos con veneno utilizando helicópteros equipados con sistemas de navegación GPS, una técnica que ya ha sido aplicada con éxito en otras islas del mundo.
Un caso que dejó una importante lección ambiental
La historia de la Isla Marion es considerada uno de los ejemplos más conocidos de cómo la introducción de especies exóticas puede generar efectos inesperados sobre los ecosistemas.
Los especialistas sostienen que cualquier intervención de este tipo debe evaluarse cuidadosamente, ya que una solución inmediata puede desencadenar consecuencias que perduren durante décadas.
Fuente: UNO