Experto en longevidad advierte: la soledad puede reducir hasta ocho años la esperanza de vida
Dan Buettner, reconocido por sus investigaciones sobre las «zonas azules», sostiene que mantener vínculos sociales sólidos es uno de los factores más importantes para vivir más y con mejor calidad de vida. También destaca la importancia del movimiento diario y los hábitos saludables compartidos.

El investigador y escritor Dan Buettner, reconocido por estudiar las llamadas «zonas azules», regiones del mundo donde las personas viven más tiempo y con mejor salud, aseguró que la soledad puede tener un fuerte impacto sobre la esperanza de vida.
Según el especialista, el aislamiento social no solo afecta el bienestar emocional, sino que también se relaciona con una reducción de aproximadamente ocho años en la expectativa de vida, convirtiéndose en uno de los principales factores que influyen en la longevidad.
Las amistades saludables también mejoran la calidad de vida
Buettner explica que las personas más longevas no solo mantienen una alimentación equilibrada o realizan actividad física, sino que también construyen relaciones sólidas con familiares, amigos y su comunidad.
Además, sostiene que los hábitos saludables suelen contagiarse dentro de los círculos sociales. Rodearse de personas activas y con estilos de vida positivos favorece la adopción de conductas beneficiosas para la salud, mientras que el aislamiento puede aumentar el riesgo de sentirse solo y abandonar hábitos saludables.
El movimiento diario es más importante que el ejercicio intenso
El investigador también destaca que quienes viven más años no necesariamente pasan horas en un gimnasio. En cambio, incorporan el movimiento de forma natural a su rutina cotidiana mediante caminatas, actividades domésticas o desplazamientos a pie.
Para Buettner, mantenerse activo durante el día resulta más efectivo a largo plazo que realizar ejercicios intensos de manera esporádica.
Deporte y vida social: una combinación beneficiosa
Otro de los consejos del especialista es practicar actividades físicas que también permitan interactuar con otras personas. Deportes de raqueta como el tenis, el pádel o el pickleball combinan ejercicio, coordinación y contacto social, factores que contribuyen tanto al bienestar físico como emocional.
Estas actividades facilitan la creación de nuevas amistades y fortalecen el sentido de comunidad, un aspecto que, según diversas investigaciones, influye positivamente en la salud y el envejecimiento.
Las relaciones humanas también forman parte de una vida saludable
Las investigaciones sobre las zonas azules muestran que la longevidad no depende únicamente de la alimentación o del ejercicio físico. Mantener vínculos cercanos, compartir tiempo con otras personas y participar activamente en la comunidad son hábitos comunes entre quienes alcanzan edades avanzadas con buena calidad de vida.
Para Buettner, construir relaciones significativas y permanecer socialmente activo puede ser una de las decisiones más importantes para favorecer un envejecimiento saludable.
Fuente: Clarín