Marco Rubio reúne a 66 países en una cumbre para coordinar acciones contra grupos de extrema izquierda
El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, encabezó en Washington una reunión con representantes de 66 países para debatir estrategias frente al terrorismo político de extrema izquierda. La iniciativa forma parte de la nueva política de seguridad impulsada por la administración de Donald Trump y ha generado repercusiones por su enfoque y alcance internacional.

El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, encabezó en Washington una cumbre internacional con representantes de 66 países para coordinar acciones frente a lo que la administración de Donald Trump considera una creciente amenaza del terrorismo político de extrema izquierda.
El encuentro, realizado en la sede del Departamento de Estado, reunió a delegaciones de América, Europa y Asia con el objetivo de reforzar la cooperación en materia de seguridad, intercambio de información e identificación de organizaciones consideradas extremistas por el gobierno estadounidense.
Rubio advierte sobre una amenaza «transnacional»
Durante la apertura del encuentro, Rubio sostuvo que el extremismo de izquierda representa un fenómeno con alcance internacional que, según afirmó, ha resurgido en distintos países durante los últimos años.
El jefe de la diplomacia estadounidense señaló que diversos grupos comparten estrategias, financiamiento y canales de comunicación para coordinar acciones contra infraestructuras, instituciones y objetivos considerados estratégicos, por lo que defendió la necesidad de una respuesta conjunta entre los países aliados.
En su intervención también hizo referencia a organizaciones armadas que actuaron en décadas anteriores en distintos países, asegurando que la actual amenaza tiene raíces históricas, aunque con nuevas formas de organización.
Una estrategia alineada con la política de Trump
La reunión forma parte de la política de seguridad impulsada por el presidente Donald Trump, cuya administración ha colocado al extremismo de izquierda entre las principales prioridades de su estrategia antiterrorista.
En los últimos meses, Washington adoptó diversas medidas, entre ellas la designación de varias organizaciones europeas como grupos terroristas y el fortalecimiento de mecanismos para rastrear sus fuentes de financiamiento.
Además, el Departamento de Estado anunció recientemente un programa de subvenciones destinado a organizaciones civiles europeas que promuevan iniciativas relacionadas con la libertad de expresión, la soberanía nacional y otros ejes alineados con la agenda política de la administración estadounidense.
Participaron delegaciones de 66 países
Según informó el Departamento de Estado, la cumbre contó con representantes de 66 países, entre ellos España, Argentina, Italia, Alemania, Canadá, Chile, Israel y Uruguay.
La representación de cada nación fue diferente según el caso. Algunos gobiernos enviaron funcionarios diplomáticos, mientras que otros participaron a través de especialistas en seguridad o representantes de sus ministerios del Interior y Relaciones Exteriores.
Países como México, Brasil, China, Colombia y Nicaragua no figuraron entre los asistentes al encuentro.
Debate por el enfoque de la iniciativa
La convocatoria despertó cuestionamientos debido a que el encuentro estuvo centrado exclusivamente en organizaciones de extrema izquierda, sin incluir una agenda específica sobre grupos extremistas de derecha.
Desde el Departamento de Estado defendieron la decisión al sostener que este tipo de organizaciones representan actualmente una amenaza compleja y que, históricamente, recibieron menor atención en las estrategias internacionales de seguridad.
Diversos analistas, sin embargo, señalan que la violencia política proviene de múltiples corrientes ideológicas y consideran que las políticas antiterroristas deberían abordar el fenómeno de manera integral.
Nuevas prioridades en la política antiterrorista
La administración Trump modificó en los últimos meses el enfoque tradicional de la estrategia de contraterrorismo de Estados Unidos, ampliando el foco más allá del terrorismo islamista para incluir amenazas vinculadas al crimen organizado y a organizaciones consideradas extremistas por motivos políticos.
En ese contexto, Washington sostiene que la cooperación internacional será fundamental para identificar estructuras de financiamiento, intercambiar inteligencia y coordinar investigaciones sobre grupos que operan en distintos países.
Un escenario que genera debate internacional
La cumbre celebrada en Washington refleja el cambio de prioridades de la política exterior y de seguridad estadounidense, pero también abre un debate sobre los criterios utilizados para definir las amenazas extremistas y el alcance de las futuras acciones coordinadas.
Mientras la Casa Blanca considera que el extremismo de izquierda requiere una respuesta internacional más firme, distintos especialistas recuerdan que diversos estudios mantienen que otras formas de violencia política, como el extremismo de derecha o el terrorismo de inspiración yihadista, continúan representando una parte significativa de los ataques registrados a nivel global.
El desarrollo de esta estrategia y las posibles medidas que surjan de la reunión serán seguidos de cerca por gobiernos y organismos internacionales, en un contexto marcado por crecientes desafíos en materia de seguridad y cooperación entre Estados.
Fuente: EL PAÍS