La mayor colecta de oro de la historia: millones de surcoreanos entregaron sus joyas para salvar la economía
En medio de la crisis financiera asiática de 1998, más de 3,5 millones de surcoreanos entregaron voluntariamente joyas, alianzas y objetos de valor para contribuir al pago de la deuda externa. La iniciativa reunió 227 toneladas de oro y se convirtió en uno de los mayores actos de solidaridad nacional de la historia.

En enero de 1998, Corea del Sur puso en marcha una iniciativa que quedó grabada en la historia del país. En plena crisis financiera asiática y tras acordar un millonario rescate con el Fondo Monetario Internacional (FMI), millones de ciudadanos respondieron al llamado para donar sus joyas y objetos de oro con el objetivo de fortalecer las reservas nacionales y colaborar con el pago de la deuda externa.
Lo que inicialmente fue pensado como una campaña de corta duración terminó convirtiéndose en una movilización masiva que sorprendió al mundo por su alcance y por el compromiso de la población.
Millones de personas participaron de la colecta
La respuesta fue inmediata. Durante los primeros días, cientos de miles de personas hicieron largas filas frente a los bancos para entregar alianzas de matrimonio, anillos, medallas, collares y otros objetos de gran valor sentimental.
Al finalizar la campaña, el 30 de abril de 1998, unas 3,51 millones de personas habían participado de la iniciativa, equivalente a cerca del 23% de los hogares surcoreanos. En total se reunieron aproximadamente 227 toneladas de oro, valuadas en ese momento en unos 2.130 millones de dólares.
Mucho más que una ayuda económica
Aunque el dinero obtenido representó solo una pequeña parte del rescate financiero concedido por el FMI, el verdadero impacto fue simbólico. La campaña demostró la disposición de millones de ciudadanos a realizar sacrificios personales para contribuir a la recuperación del país.
Entre las donaciones hubo alianzas de matrimonio, anillos infantiles tradicionales conocidos como dol-banji, insignias militares, medallas deportivas y regalos familiares conservados durante décadas. Incluso reconocidas figuras públicas realizaron aportes, reforzando el fuerte sentido de unidad nacional.
Una tradición de solidaridad nacional
La iniciativa también estuvo inspirada en un episodio histórico ocurrido en 1907, cuando ciudadanos coreanos organizaron una colecta para intentar saldar una importante deuda nacional durante la ocupación japonesa.
Ese antecedente fortaleció el sentimiento patriótico que volvió a manifestarse en 1998, cuando miles de familias decidieron desprenderse de objetos de enorme valor emocional para colaborar con el país en uno de sus momentos más difíciles.
El destino del oro y la recuperación económica
Todo el oro recolectado fue fundido, transformado en lingotes y vendido en los mercados internacionales. Los fondos obtenidos ayudaron a reforzar las reservas de divisas y a cubrir parte de las obligaciones financieras externas.
Sin embargo, la recuperación económica de Corea del Sur también estuvo impulsada por profundas reformas estructurales, reestructuraciones empresariales y la apertura a nuevas inversiones. Gracias a ese proceso, el país logró cancelar el préstamo otorgado por el FMI en agosto de 2001, tres años antes del plazo previsto.
Un ejemplo que aún permanece vigente
Más de dos décadas después, la colecta de oro de 1998 sigue siendo recordada como uno de los mayores gestos de solidaridad ciudadana registrados en el mundo. La campaña no solo permitió reunir una enorme cantidad de recursos, sino que se transformó en un símbolo del compromiso colectivo y de la capacidad de una sociedad para unirse frente a una crisis económica sin precedentes.
Fuente: Clarín