Hallan ADN humano de más de 2.000 años en cuevas de España y Portugal y abren una nueva frontera científica

Investigadores identificaron restos genéticos humanos conservados durante milenios en paredes de cuevas con arte rupestre, un hallazgo que podría transformar la forma de estudiar las poblaciones antiguas.

Interior de Cueva de Maltravieso Foto: Ayuntamiento de Cáceres)

Un grupo de científicos de España, Portugal, Alemania, Reino Unido y China logró identificar ADN humano antiguo en varias cuevas de la península Ibérica, en un descubrimiento que podría revolucionar los estudios arqueológicos.

La investigación fue publicada en la revista científica Nature Communications y forma parte del proyecto internacional FIRST ART, enfocado en el estudio del arte rupestre y las primeras expresiones artísticas humanas en Europa.

Los especialistas lograron recuperar material genético directamente de las paredes de las cuevas, algo que hasta ahora era considerado extremadamente difícil.

El ADN apareció donde nadie lo esperaba

Uno de los aspectos más llamativos del estudio fue que el ADN no solo fue encontrado en superficies con pigmentos asociados al arte rupestre.

Los investigadores detectaron restos genéticos humanos en sectores de las paredes que inicialmente habían sido seleccionados como muestras de control, es decir, zonas donde no esperaban hallar evidencias biológicas relevantes.

Los descubrimientos se registraron principalmente en la Cueva de Escoural, en Portugal, y en la Cueva del Covarón, en el norte de España.

Para los expertos, este resultado demuestra que la presencia humana dejó rastros mucho más amplios de lo que se pensaba anteriormente.

Tecnología de última generación para rastrear el pasado

El equipo analizó 24 paneles pertenecientes a once cuevas distintas, incluyendo algunas de las más importantes de Europa desde el punto de vista arqueológico.

Para ello utilizaron avanzadas técnicas de extracción y secuenciación genética aplicadas a fragmentos de roca, pigmentos, sedimentos, restos óseos e incluso herramientas utilizadas para pintar sobre las paredes.

La metodología permitió detectar material genético humano con una antigüedad mínima estimada en más de dos mil años.

Según los investigadores, se trata de la primera evidencia científica que confirma la preservación de ADN humano antiguo directamente en superficies rocosas de cuevas durante períodos tan prolongados.

Las paredes podrían funcionar como archivos biológicos

Los resultados sugieren que las cuevas conservan mucha más información sobre las personas que las habitaron o visitaron de lo que se creía hasta ahora.

Para los especialistas, estas superficies podrían convertirse en auténticos «archivos biológicos», capaces de almacenar rastros genéticos de generaciones enteras a lo largo del tiempo.

Este enfoque permitiría estudiar poblaciones antiguas incluso en lugares donde no existen restos humanos completos o donde las excavaciones tradicionales resultan limitadas.

Qué revelaron las muestras analizadas

El estudio permitió identificar características básicas de algunos de los individuos cuyos rastros genéticos quedaron preservados en las paredes.

Los análisis determinaron que tres de las muestras pertenecían a mujeres, una a un hombre y otra no pudo ser identificada con precisión debido al estado del material recuperado.

Aunque los científicos aclaran que no es posible vincular directamente ese ADN con los autores de las pinturas rupestres, consideran que la información aporta nuevas pistas sobre la utilización de estos espacios por parte de las comunidades antiguas.

Una nueva frontera para la arqueogenética

Los responsables del proyecto creen que este descubrimiento abre una línea de investigación completamente nueva dentro de la arqueología y la genética.

La posibilidad de recuperar ADN directamente de las paredes de cuevas permitirá ampliar el estudio a otros yacimientos, estilos artísticos y regiones del mundo utilizando técnicas mínimamente invasivas.

Los investigadores consideran que en los próximos años este método podría ofrecer información inédita sobre migraciones, costumbres y formas de vida de poblaciones que habitaron la Tierra miles de años atrás.

El hallazgo representa un importante avance científico y confirma que aún existen numerosas historias ocultas en los rincones menos explorados del patrimonio arqueológico mundial.

Fuente: Agencia EFE

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