China ya enfría servidores bajo el mar y logra reducir drásticamente el consumo de energía
China puso en marcha un centro de datos submarino que utiliza el agua del océano para refrigerar servidores, reduciendo el consumo energético y el uso de recursos frente a los sistemas tradicionales.

China comenzó a operar un innovador centro de datos submarino frente a las costas de Shanghái, una iniciativa que busca responder al creciente consumo energético impulsado por la inteligencia artificial y el procesamiento masivo de datos.
El proyecto, conocido como Lingang, es considerado el primero del mundo alimentado directamente por energía eólica marina. Su capacidad alcanza los 24 megavatios, suficiente para abastecer a unas 20.000 viviendas.
La principal novedad de esta infraestructura es su sistema de refrigeración. En lugar de depender de equipos tradicionales de aire acondicionado, utiliza el agua del océano para disipar el calor generado por los servidores mediante un sistema de intercambio térmico.
Menos energía y mayor eficiencia
Según los desarrolladores, la tecnología permite reducir en un 22,8% el consumo energético destinado al enfriamiento, eliminar completamente el uso de agua dulce y disminuir más del 90% del espacio terrestre necesario para la instalación.
Especialistas señalan que la refrigeración representa cerca de un tercio del consumo eléctrico de un centro de datos convencional, por lo que este tipo de soluciones podría generar importantes ahorros energéticos a gran escala.
De acuerdo con estimaciones académicas en China, la adopción masiva de centros de datos submarinos podría ahorrar miles de millones de kilovatios-hora al año y reducir significativamente las emisiones asociadas a la generación eléctrica.
Un modelo que despierta interés
La experiencia china también abre la puerta a que otras regiones costeras evalúen tecnologías similares. Ciudades con acceso permanente al mar y altas temperaturas podrían beneficiarse de sistemas de refrigeración natural para futuras infraestructuras digitales.
A medida que la demanda de inteligencia artificial, servicios en la nube y almacenamiento de datos continúa creciendo, la búsqueda de soluciones energéticamente eficientes se ha convertido en una prioridad para gobiernos y empresas tecnológicas de todo el mundo.
El proyecto de Shanghái muestra cómo el océano podría convertirse en un aliado estratégico para sostener el desarrollo digital sin disparar los costos energéticos.
Fuente: Yahoo Noticias