Asunción bajo agua: El colapso de los desagües pluviales y el escándalo de los bonos desviados

A pesar de las promesas de una «transformación histórica» en la infraestructura de la capital, los planos actuales revelan una parálisis casi total en las obras de desagüe pluvial que debían financiarse con los bonos emitidos durante la gestión de Óscar «Nenecho» Rodríguez.

Foto: Ultima Hora

Promesas incumplidas y una ejecución «fantasma»

Lo que debió ser una solución definitiva para los raudales mortales de Asunción se ha convertido en un laberinto de expedientes pausados y obras con avances irrisorios. Según informes técnicos y planos municipales actualizados a marzo de 2026, proyectos críticos como el de la cuenca de General Santos presentan un avance nulo, a pesar de haber recibido anticipos millonarios.

En barrios como San Pablo, las obras en las cuencas de Itay y Lambaré registran apenas entre un 40% y 50% de ejecución después de más de dos años de haber iniciado. Por su parte, en el barrio Santo Domingo, la situación es aún más alarmante: apenas se han intervenido tres cuadras (un 15% de avance) tras un año de la pomposa «palada inicial».

El origen del desastre: ¿A dónde fue el dinero?

La crisis no es solo técnica, sino financiera y legal. Informes de la Contraloría General de la República (CGR) confirmaron que aproximadamente G. 500.000 millones provenientes de las emisiones de bonos (G6, G7 y G8), destinados originalmente a infraestructura, fueron desviados a través de la figura de la «Cuenta Única Municipal».

En lugar de invertirse en tuberías y hormigón, el dinero se utilizó para cubrir gastos corrientes: salarios, aguinaldos, dietas y hasta combustibles. Esto ha dejado a la Municipalidad con una deuda acumulada con las empresas contratistas que asciende a los G. 183.000 millones, lo que explica la lentitud o el abandono de los frentes de obra.

Consecuencias para el ciudadano: Raudales y peligro constante

Mientras las oficinas municipales discuten proyecciones financieras, los vecinos de zonas como las calles Yporá y Urutaú sufren inundaciones severas con cada lluvia. El retraso en las obras no solo mantiene el problema de los raudales, sino que genera nuevos peligros: zanjas abiertas, calles intransitables y la proliferación de criaderos de mosquitos.

La actual administración, ahora bajo la mirada del Ministerio Público por presunta lesión de confianza, intenta desesperadamente «parchar» el déficit utilizando la recaudación diaria de impuestos para pagar certificaciones de obras antiguas, un ciclo de deuda que parece no tener fin y que mantiene a la capital paraguaya en un estado de vulnerabilidad extrema ante el clima.


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