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Familias frente a la adicción: 25 años sembrando esperanza y recuperación en Paraguay

Un cuarto de siglo acompañando el dolor silencioso

Nar-Anon Family Groups cumple 25 años de presencia en Paraguay, consolidándose como un espacio de contención, aprendizaje y esperanza para familiares de personas con adicciones. Lo que comenzó como un pequeño grupo de madres atravesadas por la angustia y la impotencia, hoy es una confraternidad que acompaña semanalmente a decenas de familias que buscan recuperar la paz en medio de una situación que muchas veces se vive en silencio.

La celebración del aniversario se realizó en la Parroquia Niño Jesús de Praga, sede habitual de reuniones del grupo. Allí, además de conmemorar la trayectoria, se compartió información sobre el funcionamiento del programa, basado en la metodología de los Doce Pasos, adaptada para familiares y allegados de personas con dependencia a sustancias.

El arribo del movimiento al país estuvo impulsado por la hermana Regina Sian, reconocida por su compromiso en la lucha contra las adicciones y el acompañamiento a las familias afectadas.


La adicción: una enfermedad que impacta a todo el entorno

Integrantes del grupo explicaron que la adicción no solo deteriora la salud física y emocional de quien la padece, sino que también afecta profundamente al núcleo familiar. “Es una enfermedad cruel, que compromete la integridad de la persona y genera un impacto devastador en quienes conviven con ella”, señaló una madre con más de una década de participación en la confraternidad.

Uno de los conceptos centrales que trabajan es el de la codependencia: un vínculo marcado por el intento constante de controlar, vigilar o “rescatar” al ser querido. Esta dinámica, lejos de ayudar, termina profundizando el desgaste emocional.

En las reuniones, los familiares aprenden a restablecer su propio bienestar, entendiendo que la recuperación también comienza por ellos. “Al recuperarnos nosotros, ese es el mejor regalo que podemos dar”, sostuvo otra participante, quien se define como “madre en proceso de recuperación”.


Límites con amor y transformación personal

El enfoque del grupo promueve evitar la confrontación, el juicio y la recriminación constante. Las madres destacaron que muchas veces, por desconocimiento, las familias terminan facilitando la enfermedad, ya sea entregando dinero, cubriendo consecuencias o cediendo ante manipulaciones.

“Yo no puedo cambiar a mi hijo, pero sí puedo cambiarme a mí misma”, expresó una de las integrantes, subrayando que la transformación personal influye en el entorno y puede motivar al ser querido a buscar ayuda.

El mensaje es claro: establecer límites con amor no significa abandonar, sino dejar de sostener conductas dañinas. En ese proceso, los familiares aprenden a asumir su propia responsabilidad sin perder la compasión.


El desgaste invisible de las madres

Uno de los aspectos más sensibles abordados durante el encuentro fue el impacto físico y emocional que atraviesan especialmente las madres. La angustia constante, el miedo y la incertidumbre pueden derivar en cuadros de ansiedad, depresión y enfermedades psicosomáticas.

Las integrantes alertaron que muchas mujeres sufren un deterioro profundo de su salud por la carga emocional que implica convivir con la adicción sin orientación ni apoyo. Por ello, remarcan la importancia de buscar ayuda temprana y no transitar el proceso en soledad.


Un espacio espiritual, anónimo y gratuito

Aunque no se define como un movimiento religioso, la confraternidad se sostiene en una base espiritual. Sus miembros apelan a un “poder superior”, entendido de manera amplia y personal, como parte del proceso de transformación interior.

El anonimato y la confidencialidad son pilares fundamentales: lo que se comparte en las reuniones no trasciende el espacio. Esta garantía permite que las familias hablen con libertad y sin temor al estigma social.

Actualmente, existen encuentros semanales en distintos puntos de Asunción y el área metropolitana. En la parroquia anfitriona se realizan los lunes, martes y viernes, de 19:00 a 21:00. También se habilitó una línea de información vía WhatsApp para quienes deseen conocer más sobre el programa.


Una problemática que trasciende fronteras

La situación que enfrentan estas familias no es aislada. Según la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC), el consumo problemático de sustancias continúa en aumento a nivel mundial, afectando no solo a quienes desarrollan la dependencia, sino también a sus entornos más cercanos.

Por su parte, la Organización Mundial de la Salud (OMS) reconoce la adicción como un trastorno de salud que requiere abordaje integral, incluyendo apoyo psicosocial tanto para el paciente como para la familia.

En Paraguay, organizaciones civiles y grupos de ayuda mutua han desempeñado un rol clave para complementar la atención pública y privada, ofreciendo acompañamiento gratuito y accesible.


“Un día a la vez”: la filosofía que sostiene la esperanza

El lema que guía a la confraternidad resume su esencia: “Un día a la vez”. Cada integrante comparte su experiencia, fortalezas y esperanza, entendiendo que la recuperación es un proceso continuo y personal.

A 25 años de su llegada al país, el grupo reafirma su compromiso de seguir acompañando a quienes atraviesan la tormenta de la adicción, demostrando que, incluso en medio del dolor, es posible reconstruir vínculos y recuperar la serenidad.

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