
El mandatario estadounidense endurece su retórica tras la caída de Maduro en Venezuela, mientras La Habana confirma el intercambio de mensajes pero niega la existencia de una mesa formal de diálogo.
El panorama político entre Estados Unidos y Cuba ha dado un giro drástico en los primeros días de febrero de 2026. El presidente Donald Trump ha calificado formalmente a Cuba como una «nación fallida» y ha anunciado que su administración mantiene conversaciones con funcionarios cubanos de «más alto nivel». Según el mandatario, la isla se encuentra en un punto de quiebre crítico tras perder el apoyo estratégico y energético que recibía de Venezuela.
El fin del «apoyo venezolano» y la presión energética
Trump fundamenta su diagnóstico en la reciente captura de Nicolás Maduro en Venezuela (enero de 2026), lo que ha cortado el flujo de petróleo subsidiado hacia la isla. «Cuba ha sido una nación fallida durante mucho tiempo, pero ahora ya no tiene a Venezuela para apuntalarla», declaró el presidente desde Mar-a-Lago.
Para intensificar esta presión, la Casa Blanca ha firmado órdenes ejecutivas que imponen aranceles a cualquier país que suministre crudo a La Habana, una medida que afecta directamente a naciones como México, que ha comenzado a reducir sus envíos significativamente.
Conversaciones y posibles términos de un «trato»
A pesar de la hostilidad en el discurso, Trump sorprendió al afirmar que espera alcanzar un acuerdo. Aunque los detalles son herméticos, se han identificado tres ejes principales en los que podrían centrarse estas conversaciones:
- Crisis Humanitaria y Migración: Trump ha expresado su interés en permitir que los cubanos residentes en EE. UU. puedan visitar a sus familias y cuidar de ellos, sugiriendo una posible relajación en las restricciones de viaje por motivos humanitarios.
- Seguridad Nacional: Washington exige el desmantelamiento de supuestas bases de inteligencia extranjeras (apuntando a China y Rusia) y la entrega de fugitivos de la justicia estadounidense.
- Reformas Políticas: El gobierno de EE. UU. mantiene que la supervivencia del régimen es inviable bajo las condiciones actuales y busca forzar una apertura democrática.
La respuesta de La Habana: Resistencia y cautela
Desde Cuba, la respuesta ha sido ambivalente. Por un lado, el viceministro de Relaciones Exteriores, Carlos Fernández de Cossío, reconoció que existe un «intercambio de mensajes» y que los canales diplomáticos (embajadas) están operativos. Sin embargo, desmintió categóricamente que exista una «mesa de diálogo» establecida.
El presidente Miguel Díaz-Canel ha calificado las medidas de Trump como un intento de «asfixia» y una «amenaza extraordinaria» a la soberanía nacional, asegurando que Cuba no negociará bajo presión ni bajo la etiqueta de «estado fallido».
Reacciones internacionales y aliados
Naciones como Rusia y China han condenado lo que consideran una «escalada de agresión económica», mientras que en América Latina, países como Argentina han recomendado a sus ciudadanos no viajar a la isla debido al deterioro de las condiciones de vida y los constantes apagones que paralizan el país.
Fuentes
- CNN en Español: Trump dice que Cuba es una «nación fallida» y afirma que hay conversaciones
- The Guardian: US is in talks with Cuban leadership, says Trump, after blockade threats
- El Universal: Trump confirma conversaciones con líderes cubanos; insiste en nación fallida
- Diario de Cuba: Trump insiste en que está cerca de un acuerdo con el Gobierno cubano
- White House (Fact Sheets): President Trump Addresses Threats by the Government of Cuba
- TRT Español: La Habana niega diálogo formal pese a declaraciones de Trump