Paraguay impulsa negociaciones clave para un tratado de libre comercio entre Mercosur y Japón

Asunción lidera acercamientos diplomáticos con Tokio para abrir mercados

Las autoridades de Paraguay y Japón dieron un paso significativo hacia la posibilidad de un acuerdo de libre comercio entre Japón y el Mercado Común del Sur (Mercosur) —bloque que integra Paraguay, Brasil, Argentina, Uruguay y Bolivia en proceso de adhesión plena— durante una reunión diplomática celebrada en Asunción este enero.

El encuentro fue protagonizado por el canciller paraguayo, Rubén Ramírez, y Motoyuki Ishize, director general para América Latina y el Caribe del Ministerio de Asuntos Exteriores de Japón, quienes exploraron los términos básicos para iniciar negociaciones más profundas que eventualmente permitan la eliminación de barreras arancelarias y la creación de un mercado más abierto entre ambas regiones.


Contexto político y estratégico de la reunión

Presidencia pro tempore del Mercosur: rol activo de Paraguay

Paraguay, que actualmente ejerce la presidencia pro tempore del Mercosur, ha elevado este diálogo a una de sus prioridades estratégicas. La intención declarada es fortalecer vínculos comerciales con potencias globales tras el reciente cierre, el 17 de enero en Asunción, del histórico acuerdo de libre comercio entre el Mercosur y la Unión Europea (UE), negociado por más de 25 años.

El presidente paraguayo, Santiago Peña, ha manifestado que el Mercosur observa con “enorme atención” no solo las conversaciones con Japón, sino también el potencial de acuerdos con Corea del Sur y otras economías asiáticas de rápido crecimiento, como Vietnam, Indonesia y Malasia.


Acuerdos previos y marco de cooperación con Japón

De la cooperación estratégica al comercio

El pasado 21 de diciembre, durante la cumbre semestral del Mercosur realizada en Foz de Iguazú (Brasil), Mercosur y Japón firmaron un Marco de Asociación Estratégica para profundizar la cooperación bilateral en asuntos que van más allá del comercio, abarcando inversiones, cadenas de suministro, transición energética y economía digital.

La reunión técnica en Asunción constituyó la primera fase formal de ese proceso, con intercambios de visiones sobre las prioridades económicas y comerciales de ambos bloques, particularmente en sectores que podrían beneficiarse de una mayor integración, como la industria automotriz, la tecnología y la agricultura.


¿Qué podría implicar un acuerdo de libre comercio?

Un tratado de libre comercio entre Japón —la cuarta economía del mundo— y Mercosur tendría implicaciones económicas amplias:

  • Facilitaría la eliminación gradual de aranceles, reduciendo costos en exportaciones e importaciones entre ambas regiones.
  • Potenciaría el acceso de productos agrícolas, industriales y tecnológicos a mercados más amplios.
  • Incrementaría la competitividad internacional del Mercosur y permitiría diversificar sus destinos comerciales, especialmente hacia Asia, donde actualmente predomina el comercio con China.

Ese tipo de tratado podría alinearse con otros acuerdos avanzados que el bloque suramericano busca concluir, como negociaciones con Emiratos Árabes Unidos, Canadá y Reino Unido, como parte de una estrategia de apertura al comercio global.


Ventajas y desafíos políticos

Potenciales beneficios

Un acuerdo con Japón permitiría al Mercosur:

  • Diversificar su base de exportación, reduciendo dependencia de mercados tradicionales.
  • Atraer inversión extranjera directa y cooperación tecnológica.
  • Reforzar la competitividad de sus productos agrícolas e industriales.

Posibles desafíos

  • Coordinación entre los miembros del Mercosur para mantener una posición unificada ante Tokio.
  • Sensibilidades en sectores protegidos, como el agrícola, podrían generar resistencia durante el proceso de negociaciones más detalladas.

¿Qué sigue en el proceso?

Tras estas primeras conversaciones técnicas e institucionales, las partes esperan consolidar una hoja de ruta concreta para las negociaciones formales de un tratado de libre comercio. Esto incluiría la definición de plazos, sectores prioritarios y mecanismos de reducción arancelaria gradual, así como consultas con sectores productivos de todos los países involucrados.

En paralelo, la ratificación del acuerdo Mercosur–UE sigue su curso en parlamentos nacionales y europeos, lo que influirá en la agenda comercial global del bloque sudamericano en 2026 y más allá.


Fuentes

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