El fenómeno de la «exportación de calidad»

La industria cárnica en México atraviesa un momento de tensiones contradictorias. Mientras que el país se consolida como el octavo productor mundial de carne de bovino, el consumidor local enfrenta precios históricamente altos. El factor principal, según reportes recientes de El Sol de Irapuato, es la alta demanda de cortes de alta calidad en Estados Unidos.

Las empresas mexicanas con capacidad de exportación están priorizando el mercado estadounidense, donde un kilo de carne de cortes finos deja un margen de ganancia significativamente mayor que en el mercado nacional. Esta dinámica ha provocado que lo mejor de la producción mexicana se envíe al extranjero, reduciendo la oferta de carne de alta calidad dentro del país y, por consiguiente, elevando el costo de lo que queda disponible en las carnicerías locales.

Crisis de oferta y desbalances comerciales

A pesar de que México proyecta producir más de 2.3 millones de toneladas para 2025, el país ha perdido su autosuficiencia. Según el Grupo Consultor de Mercados Agrícolas (GCMA), México ha pasado a ser un importador neto para satisfacer su consumo interno.

Esta escasez de oferta nacional no se debe solo a la exportación de cortes finos. Factores externos han agravado la situación:

  1. Escasez en Estados Unidos: EE. UU. registra actualmente su inventario de ganado más bajo desde 1951, lo que los obliga a comprar masivamente a México, pagando precios que los comercializadores mexicanos no pueden igualar.
  2. Crisis Sanitarias: La presencia del gusano barrenador y las restricciones comerciales derivadas de este problema han generado cuellos de botella en la movilidad del ganado, afectando la cadena de suministro.
  3. Costos Logísticos y Aranceles: El incremento en los insumos y la presión internacional por aranceles también han contribuido a que los precios no bajen, incluso cuando hay inventario de ganado en las engordas.

Impacto en el consumidor final

El aumento no es marginal. Reportes de la industria indican que el precio de la carne de res en México ha subido cerca de un 17-18% en el último año, afectando principalmente a los cortes populares como el bistec y la carne molida. Irónicamente, mientras México envía sus mejores cortes a EE. UU., debe importar carne de menor costo desde países como Brasil para intentar equilibrar la oferta interna, aunque estos ahorros rara vez llegan al bolsillo del ciudadano común debido a que los comercializadores mantienen márgenes altos.



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