Editorial Francisca Segovia: Nuevos Vientos en Venezuela

Hoy quiero hablarles sobre un panorama general de los eventos actuales en el país, más bien con un enfoque latino a la distancia, y diríamos con un enfoque en la oportuna intervención que hizo los Estados Unidos y lo que significa para miles de hermanos venezolanos aquí en los Estados Unidos y en todos los países del mundo, que sueñan con regresar a su querida Venezuela, desean regresar a casa para trabajar, para progresar y, por supuesto, para reunirse con sus familiares, con sus amigos, con sus padres queridos en su tierra natal, de la que fueron obligados a salir.

En esta editorial vamos a desglosar paso a paso, con esperanza y con realismo, los últimos acontecimientos en Venezuela. Primero, recordemos el contexto de la situación.

Venezuela vino sufriendo durante años el régimen de Nicolás Maduro, la hiperinflación, la escasez de alimentos, la falta total de medicinas, una represión política y una emigración masiva que dejó a más de siete millones de venezolanos dispersos por el mundo. Siete millones. Un Paraguay entero fuera de Paraguay, si hiciéramos una comparación numérica.

Paraguay, en estos momentos, debe tener cerca de siete millones y un poquito más de habitantes, y de Venezuela salieron de ese territorio siete millones de venezolanos. Haciendo la comparación, sería como dejar vacío a Paraguay. Estos siete millones de venezolanos están dispersos en el mundo entero: familias separadas, muchísimos sueños truncados y un país a pedazos, un país en ruina total y absoluta.

Pero el 3 de enero de este año 2026 despertamos con una noticia alentadora. Todo cambió drásticamente y fue a raíz de una operación especial de las fuerzas estadounidenses, que tuvieron la capacidad de capturar a Maduro en Caracas, marcando en alguna medida el fin de su era. Aunque quedaron muchos de su propio círculo aún al frente del país, la ausencia drástica de Maduro ya marcó la diferencia y el inicio de una transformación.

El presidente Donald Trump anunció que Estados Unidos asumiría temporalmente el control de Venezuela para garantizar una transición segura, tranquila, sin derramamiento de sangre y sin luchas intestinas entre hermanos venezolanos.

El mayor temor era que esa situación provocara una especie de guerra civil, y gracias a Dios eso no ocurrió. Trump manifestó que estarían administrando por un tiempo esa transición, e incluyó la gestión de las reservas petroleras hasta que se establezca un gobierno democrático.

Hasta ese momento, las reservas petroleras de Venezuela iban en cantidades considerables, impresionantes, tanto a Cuba como a Rusia, a Irán, a China, y prácticamente no les pagaban nada. Las reservas de energía del país se iban agotando, al igual que los alimentos para la población.

Esta intervención, mis amigas y mis amigos, aunque controvertida en el ámbito internacional, llegó en un momento crítico, absolutamente crítico y prácticamente en etapa terminal para muchos venezolanos y venezolanas que ya no tenían ni qué comer ni medicinas para sus enfermos, y además carecían de total seguridad.

Hasta ese momento, la vida de un venezolano para la gente de Maduro no valía absolutamente nada. Con la intervención de Estados Unidos, a pesar de la crítica internacional, se representa una luz al final del túnel para muchos hermanos venezolanos.

Nos preguntamos a veces, al pensar en Venezuela, qué significa esta oportuna intervención. Déjenme decirles en términos simples: yo diría que es un golpe profundo y certero al corazón de la dictadura que estaba asfixiando a Venezuela.

Según expertos, esto abre la puerta a una reconstrucción económica a gran escala, similar a la de zonas postconflicto. Y el control temporal de Estados Unidos podría estabilizar la economía y reactivar la industria petrolera, que representa, mis amigas y mis amigos, nada más y nada menos que el 95 % de las exportaciones venezolanas.

Esta nueva situación que vive Venezuela ahora va a atraer inversiones extranjeras. Imaginen precios estables en los supermercados, empleos en sectores como la agricultura, la minería, el turismo y un sistema de salud que funcione.

Lastimosamente, mis amigas y mis amigos, no todo es inmediato. Se necesitan políticas predecibles y nuevos marcos legales para poder atraer capital y generar confianza. Venezuela está hecha a pedazos en todos los aspectos pensables.

Su gente, su buena gente, ya había perdido la esperanza de una posible libertad y de un rompimiento con la dictadura. Mucha gente le critica al presidente Donald Trump, que viola reglas internacionales, que es un dictador, que es un rey, que es esto, que es aquello, que es lo otro, pero nadie nunca hizo absolutamente nada por darle libertad a los hermanos venezolanos.

Y Donald Trump, con sus defectos y con sus virtudes, logró lo que ningún otro país de este planeta Tierra ni siquiera intentó hacer. Muchos usaban esa situación crítica política de Venezuela para beneficiarse, como Rusia, Irán, China, e imagínense ustedes, Cuba; ni hablemos. Impresionante lo que estaba pasando en nuestra querida hermana Venezuela.

Ya se están reportando liberaciones de presos políticos en estos momentos, y ese es un paso muy interesante, porque Venezuela, aparte de todo lo que ya acabamos de mencionar, necesita algo trascendental que se llama reconciliación entre todos los hermanos venezolanos.

Ahora quiero hablarles de algo que realmente a mí, en forma personal, como inmigrante aquí en los Estados Unidos —y aunque ya soy ciudadana americana por adopción a este país—, duele en el corazón: ver a tantos hermanos venezolanos que cruzaron fronteras, que rompieron con todo para poder llegar a este país y poder sobrevivir, lo que en sus países ya no podían hacer.

Muchísimos hermanos cubanos también, en la zona de Florida, sueñan con regresar a Cuba, pero en las condiciones en que está, es absolutamente imposible.

Ahora hablemos de lo que más nos toca el corazón: el regreso de los venezolanos.

Sabemos que millones huyeron a países vecinos como Colombia, Perú, Brasil; a Paraguay también fueron varios, y están viviendo de forma muy precaria, con estatus migratorios inestables. Pero ahora, con Maduro fuera del poder, se espera un movimiento sustancial en los retornos voluntarios.

La gente se preguntará: ¿por qué? Porque Venezuela podría convertirse nuevamente en un lugar donde se pueda trabajar, progresar y vivir en familia.

Piensen en ingenieros regresando a PDVSA para revivir la producción de petróleo; emprendedores abriendo negocios en Caracas o Maracaibo; y familias reunidas después de años de separación. El impacto en la economía sería enorme.

Mano de obra calificada volviendo, remesas convirtiéndose en inversiones locales y un boom en la construcción y los servicios. Sin embargo, también debemos ser realistas y reconocer que aún hay desafíos persistentes, como salarios bajos iniciales y la ineficiencia en los servicios públicos.

Pero con apoyo internacional, y muy especialmente con el apoyo de los Estados Unidos, esto se puede superar.

En el plano democrático, la intervención plantea preguntas: ¿habrá una transición real o solo un cambio de poder? Expertos advierten que sin elecciones libres y un liderazgo inclusivo, el progreso podría estancarse en Venezuela.

Por eso Estados Unidos prometió una transición segura y juiciosa. Pero Venezuela necesita unidad nacional: oposición, chavistas moderados y sociedad civil trabajando juntos. No es momento de revanchas, sino de construcción y reconstrucción.

Imaginen un país donde los jóvenes estudian sin hambre, donde las abuelas reciben pensiones dignas y donde el progreso sea para todos, no para unos pocos, como ocurría con Maduro.

La intervención de Estados Unidos no fue perfecta y generó debates globales sobre soberanía, pero para los venezolanos significó y significa la posibilidad de volver a casa, de volver a trabajar en su tierra, de progresar con dignidad y, sobre todo, de estar con la familia.

Es un proceso gradual. No va a suceder de la noche a la mañana, pero los primeros pasos ya están dando resultado. La gente tiene que aprender a informarse y a no consumir fake news que hablan de desastres tras desastres, porque no es así.

Tanto Estados Unidos como los hermanos venezolanos que están dentro y fuera del país están tratando de coordinar de la mejor manera posible la reconstrucción en todos los ámbitos de una nueva Venezuela.

Para todos los hermanos venezolanos, desde Radio Tribuna, desde Radio Ñandutí, Paraguay, desde nuestro diario digital y desde NuevaYork.Online, donde seguimos paso a paso todo lo que acontece en nuestra hermana República de Venezuela, deseamos lo mejor y abrazamos con amistad, admiración y respeto a todos los hermanos venezolanos aquí en la Unión Americana y alrededor del mundo.

Que viva Venezuela nuevamente, que la democracia vuelva a florecer en tierra venezolana y que ni un solo venezolano más tenga que salir atemorizado y corriendo, abandonando todo a su paso por el terror infundido por los comunistas, narcopolíticos y abusivos de la bondad del pueblo venezolano. Que eso no vuelva a ocurrir.

Cerramos nuestro bloque aquí en Radio Tribuna, donde estuvimos presentando esta edición especial, nuestra editorial, relacionada y referida a nuestro querido hermano y hermana venezolano-venezolana y a su tierra querida: Venezuela.

🎙️ Escuchá la editorial completa de Francisca Segovia: «Nuevos Vientos en Venezuela» aquí.

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