La Comisión Europea reporta avances sustanciales y propone incentivos millonarios para desbloquear el tratado, mientras Italia suaviza su postura y Francia mantiene el escepticismo.

El histórico y dilatado acuerdo comercial entre la Unión Europea (UE) y el Mercosur atraviesa un momento de optimismo cauteloso en Bruselas. Tras más de dos décadas de negociaciones y múltiples aplazamientos, la Comisión Europea ha confirmado que existen «avances concretos» entre los Estados miembros. Según las últimas comunicaciones, el bloque comunitario trabaja con el objetivo de formalizar la firma el próximo 12 de enero de 2026, una fecha que, aunque no ha sido confirmada oficialmente por todas las partes, marca el horizonte de una negociación que busca blindar la influencia europea en Sudamérica frente al avance de competidores como China.
Estrategias para vencer la resistencia interna
Para destrabar el proceso, la presidenta de la Comisión, Ursula von der Leyen, ha desplegado una estrategia financiera sin precedentes. Se ha propuesto adelantar pagos de la Política Agraria Común (PAC) por un valor aproximado de 45.000 millones de euros (unos 53.000 millones de dólares) del presupuesto 2028-2034. Esta medida busca calmar a los agricultores europeos, especialmente en Francia e Italia, quienes temen que la entrada de productos sudamericanos a precios más competitivos desestabilice el mercado rural local.
El cambio de rumbo de Italia y el aislamiento de Francia
Uno de los hitos más recientes es el cambio de postura del gobierno italiano. La primera ministra, Giorgia Meloni, ha mostrado señales de aceptación hacia el pacto tras recibir garantías adicionales y salvaguardias para su sector agropecuario. Por el contrario, Francia sigue liderando el bloque opositor. El gobierno francés, bajo la presión de sindicatos agrarios que denuncian amenazas sanitarias y medioambientales, exige cláusulas de «espejo» más estrictas para asegurar que los productos del Mercosur cumplan con los mismos estándares de calidad que los producidos en suelo europeo.
Contexto geopolítico y comercial
La urgencia de Bruselas no es solo económica, sino estratégica. Países como Alemania y España defienden el tratado como una herramienta vital para relanzar la industria europea, golpeada por las tensiones comerciales globales. Al mismo tiempo, desde el Mercosur, Brasil y Paraguay (quien asume la presidencia pro témpore) han manifestado que la paciencia de la región tiene límites, advirtiendo que, de no concretarse el pacto con Europa, se profundizarán las asociaciones comerciales con los Emiratos Árabes Unidos, China y la India.
Fuentes
- Infobae: La UE informó avances entre los Estados miembros para aprobar el acuerdo con el Mercosur
- El País (España): Bruselas ofrece mejoras en la política agraria para vencer reticencias de Italia y Francia
- Ámbito Financiero: Acuerdo Mercosur-UE: incentivos a agricultores para acelerar la firma
- La Vanguardia: Italia se inclina por apoyar el acuerdo europeo con Mercosur
- Agritotal: Falta de consenso en Europa retrasa el acuerdo hasta 2026
- BBVA Research: El acuerdo Mercosur-Unión Europea: una oportunidad histórica