
Desde Nueva York, una voz por la paz
Nos honra compartir este verso libre escrito por Francisca Segovia, directora del Grupo Tribuna.
Inspirada por el dolor de las madres del mundo y con una sensibilidad profundamente humana, esta poesía alza la voz desde el corazón contra el horror de la guerra.
Con palabras que tocan el alma y despiertan conciencia, Francisca nos invita a reflexionar sobre las huellas invisibles del conflicto, el amor incondicional de una madre, y la urgencia de decir no a las guerras.
A continuación, su obra titulada:
Poesía Libre: No a las guerras
Como gotas de rocío
en la mañana fría y solitaria,
caen las lágrimas calladas
de las madres del mundo…
madres que han entregado a sus hijos
al ruido de una batalla que no pidieron.
Corazones acongojados,
rostros que olvidaron cómo sonreír,
ojos secos de tanto llorar,
de tanto mirar el horizonte
esperando ese regreso…
el del hijo amado.
¿Quién quisiera estar
en los zapatos rotos,
estrechos y cansados,
de una madre que camina los caminos del alma
intentando sentirse más cerca
del hijo que lucha en una guerra?
Las madrugadas se hacen eternas,
frías como el miedo,
tristes como el silencio,
y sin consuelo.
Porque no hay mayor angustia
que no saber si el hijo volverá.
Y si un día vuelve…
ya no es el mismo que se fue.
Ya no ríe igual,
ya no canta los domingos ante su plato favorito,
ya no sueña con un mundo en paz.
Porque la guerra, cruel y muda,
se lleva algo que nunca regresa.
Ese hijo, marcado por el horror,
ya no ve el mundo con los mismos colores.
Y en su mirada
vive la certeza de que la guerra lo cambia todo,
que en nombre de la paz
retumban los cañones
y se pierden las almas.
Nadie —nadie—
sabe lo que siente una madre
al escuchar, tan solo,
la palabra guerra.
Por eso, desde el amor,
desde el grito silencioso del corazón:
decimos no a las guerras.
Sí a la vida.
Sí a la paz.
Sí al abrazo que nunca debe faltar.
Francisca Segovia. 07/04/25