
La deuda municipal alcanza los 830.000 millones de guaraníes
La Municipalidad de Asunción enfrenta una crisis financiera sin precedentes, con una deuda que ha escalado desde 140.000 millones de guaraníes en 2017 hasta 830.000 millones en agosto de 2024. Este incremento se debe a un crecimiento desmesurado del gasto corriente, especialmente en salarios, mientras que los ingresos han crecido a un ritmo mucho más lento. Además, la inversión en infraestructura ha disminuido gradualmente, lo que agrava aún más la situación.
El clientelismo político como principal responsable
El exministro de Hacienda, César Barreto, señaló que el clientelismo político ha sido una de las principales causas de esta crisis. Según Barreto, las administraciones municipales anteriores no han enfrentado este problema, lo que ha llevado a una contratación excesiva de funcionarios. Esta situación ha generado una carga financiera insostenible para la comuna.
Propuesta de reestructuración de la deuda
Barreto enfatizó la necesidad urgente de una reestructuración profunda de la deuda municipal. Esta reestructuración debe ser creíble y demostrar que la deuda podrá ser pagada en el futuro, ya sea mediante un aumento de ingresos o mediante ahorros significativos. Además, destacó que la comuna no cuenta con los recursos suficientes para pagar los intereses que vencen cada tres o seis meses, lo que podría llevar a un default si no se toman medidas inmediatas.
Rechazo a un posible salvataje por parte del Gobierno Central
El exministro se mostró en contra de que el Gobierno Central intervenga para salvar a la Municipalidad de Asunción. Argumentó que los responsables de esta crisis deben ser los encargados de resolverla, y no los contribuyentes de todo el país. Según él, los acreedores que compraron los bonos de la municipalidad deben asumir las consecuencias de su inversión, sabiendo la situación financiera de la comuna.
La situación financiera de la Municipalidad de Asunción requiere una acción inmediata y una reestructuración profunda. Es esencial que se tomen medidas para controlar el gasto, reducir el clientelismo político y garantizar que la deuda pueda ser manejada de manera sostenible en el futuro. De lo contrario, la comuna podría enfrentar consecuencias económicas y sociales graves.
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