Cooper Taylor combina tecnología, eficiencia y propósito social en un diseño que ya ha recibido más de USD 23.000 en premios gubernamentales.


El inicio de una idea: frustración familiar y curiosidad científica

Todo comenzó cuando la hermana de Cooper se quejó de que su dron solo podía volar 30 minutos. El joven, entonces con 16 años, se propuso mejorar ese rendimiento y diseñar un dron más eficiente. Con ayuda de impresoras 3D, piezas personalizadas y conocimientos adquiridos de forma autodidacta en plataformas como Udemy y foros en línea, nació su primer prototipo de dron modular con capacidades VTOL (despegue y aterrizaje vertical).


¿Qué hace especial a este superdron?

A diferencia de drones tradicionales, el modelo de Cooper emplea motores inclinables que se ajustan según la fase del vuelo: primero se elevan como helicópteros y luego giran para permitir vuelo horizontal, lo que maximiza la eficiencia.
Gracias al uso de piezas impresas en 3D y componentes reutilizables, el dron es hasta cinco veces más económico que modelos comerciales con características similares.


Reconocimientos y apoyo oficial

El talento de Cooper no pasó desapercibido. En abril de 2024, ganó USD 8.000 en el Junior Science and Humanities Symposium (JSHS), respaldado por el Departamento de Defensa de EE. UU. Un mes después, fue invitado a la feria científica Regeneron International Science and Engineering Fair (ISEF), donde el Departamento de la Marina le otorgó USD 15.000 adicionales.
En total, recibió USD 23.000 en premios oficiales por su invención.


Prototipos, fallos y perseverancia

Taylor construyó seis prototipos en total. Los primeros tres se estrellaron, pero a través de ensayo, error y persistencia, logró vuelos estables con el cuarto modelo. Su diseño más avanzado tiene una envergadura de aproximadamente 1,2 metros, pesa 2,7 kg, alcanza velocidades de hasta 72 km/h y ya ha volado 15 minutos, con proyecciones de alcanzar hasta 105 minutos.


Formación y proyección

Su trabajo llamó la atención de investigadores del MIT, quienes lo invitaron a colaborar en el laboratorio de Reliable Autonomous Systems este verano. Además, fue mentoreado por el investigador David Handelman, del Johns Hopkins University Applied Physics Laboratory, quien afirmó que su nivel es comparable al de un estudiante universitario avanzado.


Aplicaciones prácticas del proyecto

El objetivo de Cooper va más allá del desarrollo militar. Su visión es democratizar el acceso a drones de alta capacidad para tareas como agricultura de precisión, rescate en catástrofes, conservación ambiental y transporte médico. El diseño modular permite adaptar sensores y piezas específicas sin necesidad de construir o adquirir un nuevo dron completo.


El caso de Cooper Taylor demuestra cómo la curiosidad, la disciplina y el acceso a herramientas digitales pueden permitir a jóvenes sin formación universitaria formal competir a nivel profesional. Con apoyo institucional y una visión clara, su proyecto representa un nuevo modelo de innovación accesible con impacto global.


Fuentes

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