En esta edición de Gotitas de Amor tuvimos el placer de reencontrarnos con Albis Paredes, escritora paraguaya desde Coronel Oviedo, para compartir una charla íntima y sincera sobre la escritura, la sensibilidad y ese mundo tan particular que habitan quienes escriben con el alma.
La conversación comenzó, como muchas veces sucede, hablando del clima. Del frío intenso en Nueva York, de esos inviernos que se meten en los huesos, y del contraste con el calor paraguayo. Entre risas y comparaciones, el diálogo fue tomando el rumbo natural hacia lo que une a quienes aman las letras: la literatura.
Albis compartió algo que define muy bien a quienes escriben: la inspiración puede aparecer en cualquier momento. En una fila del supermercado, en una escena cotidiana, en una palabra escuchada al pasar. A veces, esa inspiración no deja dormir y obliga a levantarse para escribir. Ella sigue fiel a la escritura a mano, en cuadernos, aunque reconoce que el celular también se volvió un aliado para anotar ideas que llegan de golpe.
Hablamos de la sensibilidad. De cómo quienes escriben parecen recibir los golpes de la vida con más intensidad, pero también cuentan con una herramienta poderosa: el papel. Escribir se vuelve una forma de catarsis, una manera sana de descargar emociones, de transformar el dolor, el amor o la alegría en palabras. El papel —como bien dijo Albis— lo aguanta todo, no juzga, no delata, y siempre está ahí cuando se lo necesita.
La charla también se detuvo en el presente creativo de Albis. Aunque hace tiempo no publica un nuevo libro, confesó que tiene varios trabajos listos, “en el horno”, esperando el momento adecuado. Porque escribir no es algo que se pueda abandonar: es una necesidad, un círculo que gira y gira, un arcoíris de sentimientos donde los colores del alma se mezclan y se transforman.
Uno de los momentos más esperanzadores de la conversación fue cuando habló de los jóvenes. Albis destacó con alegría que muchos estudiantes de los últimos años de secundaria muestran interés por la escritura, piden orientación y tienen un enorme potencial. Para ella, esto es una señal clara de que la literatura sigue viva y de que hay un semillero prometedor creciendo.
La entrevista cerró con palabras de aliento, gratitud y el deseo compartido de seguir creando espacios donde las voces, las historias y los corazones encuentren lugar. Porque la literatura no solo embellece: acompaña, libera y conecta.
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