En este espacio de Gotitas de Fe nos reunimos para elevar el corazón y la voz al cielo. No son solo palabras dichas al aire: es un encuentro espiritual, un oasis en medio del ruido del mundo, un momento para encontrar consuelo, dirección y esperanza.
Hoy queremos unirnos en oración por Venezuela.
Por esa Venezuela que un día fue ejemplo de trabajo, alegría y abundancia. Por ese país hermoso que hoy sufre ante los ojos del mundo, mientras su gente vive rodeada de angustia, miedo e incertidumbre.
Señor Dios Todopoderoso,
hoy elevamos nuestra voz hacia Ti por cada hombre y cada mujer, por cada joven, cada niño y cada anciano que vive bajo amenaza, restricciones y violencia. Por quienes tienen miedo de salir a la calle. Por quienes no pueden llevar a sus hijos a jugar por temor a que la violencia los alcance. Por quienes sienten que la vida se ha convertido en una lucha diaria por sobrevivir.
Tú conoces, Señor, el dolor de este pueblo.
Conoces su clamor por libertad, su anhelo de una democracia verdadera, su deseo de vivir con dignidad y de ofrecer un futuro a sus hijos.
Te pedimos por los venezolanos que están dentro del país y también por aquellos que se encuentran dispersos por el mundo, con el corazón dividido entre la distancia y el amor por su tierra. Dales paz, Señor. Dales fortaleza. Permite que puedan trabajar sin persecución, vivir sin humillaciones y soñar sin miedo.
Hoy queremos salpicar a Venezuela con gotas de amor, con gotas de respeto y con gotas de esperanza.
Protege, Padre, a las familias que viven encerradas, a quienes son vigilados, reprimidos o silenciados. A quienes lloran en secreto la impotencia y la desesperanza. Guarda a cada madre que teme por la vida de su hijo. A cada joven que sueña con un futuro mejor. A cada anciano que solo anhela ver a su patria libre antes de partir.
Te pedimos también por los venezolanos que viven fuera, Señor. Bendice su esfuerzo, su sacrificio, y permite que esa ayuda que envían a sus familias alcance para alimento, medicinas, educación y dignidad.
Toca, Señor, los corazones de quienes ejercen el poder. Que ese poder sea usado para el bien del pueblo y no para la opresión. Que no se derrame más sangre. Que la violencia sea desarmada por la fe, la oración y la esperanza de un pueblo que no se rinde.
Te lo pedimos de corazón, Señor, en el nombre de tu Hijo Jesucristo.
Amén.
Que estas palabras encuentren tierra fértil en los corazones. Que la fe sembrada hoy fortalezca el caminar diario y recuerde que, en cada dificultad y en cada alegría, Jesús está presente derramando su amor y su gracia.
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